Candidateando

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afredo zegarra juan manuel guillen

Empezó la temporada de rumores y citas para armar las candidaturas locales y regionales. En Arequipa, reina el desconcierto por ser una sociedad más adinerada, pero que mantiene un rumbo insostenible, tanto social como medioambiental. La ciudad parece un nuevo rico que no se da cuenta que la burbuja está por reventar. Salvo quieras ser minero o comerciante, te ha pasado por la mente salir de la ciudad.

Las personas que regresaron temporalmente aprovechando la navidad me dejaron comentarios cuya decepción sintoniza con algunas columnas de Omar Zevallos, por algo llamadas “El Regreso”.

Tenemos esta sentencia de Juan Carlos Valdivia:

La conducta del alcalde es un perfecto anti ejemplo de conducta cívica. Cuando un candidato es elegido para dirigir una institución que incluye a todos los vecinos (en el caso de una municipalidad) o a todos los ciudadanos (en el caso del gobierno central) no está obligado a la terquedad o a la porfía sino a la razonabilidad. No debe tomar partido sino trabajar en equipo. Cualquier actitud partidaria, grupal o familiar, que pueda generar una ventaja, privilegio o beneficio privado debe suprimirse completamente, para adoptar la del estadista. Este se coloca por encima de los intereses parciales para asumir el interés público, el interés de todos los vecinos o ciudadanos, como una religión y una fe.

Ángela Delgado nos recuerda que falta un horizonte, solo alcanzable con prospectiva y colaboración. Esto no es un padecimiento exclusivo del gobierno, agregaría que en ciertos temas, como el cultural, a la sociedad civil le falta persistencia.

Todo esto nos sirve para plantear el reto creativo que enfrenta Arequipa.

¿A quienes nombramos como sucesores en el gobierno regional y local? ¿Qué ofrece este pueblo de casi un millón de habitantes?

¿Seguimos esperando el milagro que por fin nos comprendan?

Los trabajadores de la cultura y otros interesados en un desarrollo integral no parecen ser representados por los gremios, colectivos y sindicatos con mayor incidencia en la ciudad. ¿Formarán un nuevo agente que al resto de arequipeños le importe escuchar y les afecte positivamente? ¿Tenemos algo digno de llamar la atención? ¿Cómo convencer al vecino pragmático e individualista y al amigo pasapiolista?

Porque, mas o menos, a los tres o cuatro meses que las nuevas autoridades asumen el cargo, justo acabando el verano (parece que algunos nos tomamos vacaciones de ciudadanía) retomamos la queja mientras comemos el helado solo para incomprendidos, nos quejamos del pueblo bruto y las autoridades más brutas aún.

Demostremos nuestra inteligencia, compartamos respuestas a estas preguntas hagamos planes y compromisos que se noten.

 Coworking, por Javier Jaén

Coworking, por Javier Jaén

Esta columna se publica bajo una Licencia Creative Commons Atribución 3.0 Unported

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Ahora suena: Anita Tijoux – Las Cosas por su Nombre

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