ESTAMOS EN NADA

El regreso

estamos en nada

Camino por las calles de la ciudad y me pregunto qué puede pasar por la cabeza de nuestras autoridades para que no tengan plena conciencia de la importancia de su rol y que sus decisiones u omisiones serán determinantes para el futuro de Arequipa; y no sólo hablo del alcalde, sino de todas aquellas personas que ejercen cargos públicos y que toman las decisiones en la ciudad. La desidia y la falta de capacidad ejecutiva lo suficientemente sensata nos ha llevado a un punto de no retorno que terminará por acabar con nuestra identidad y con nuestro pasado histórico.

Hemos asistido a una serie de atropellos sistemáticos e incomprensibles del alcalde Alfredo Zegarra Tejada contra la memoria histórica de esta ciudad en su desmedido afán por dejar su nombre en una placa y eso ha generado enfrentamientos y ríos de tinta por parte de quienes estamos en contra de su ineficiente gestión; hasta ha sido motivo de innumerables denuncias ante el Ministerio Público casi como un mero trámite, como quien dice, para cumplir y probablemente dichas denuncias queden en nada para beneplácito de la autoridad.

Desde el año 2000, Arequipa es Patrimonio Cultural de la Humanidad y como tal, debe mantener un régimen de respeto por su arquitectura y su identidad. Casi a diario vemos gente que se tira abajo antiguas bóvedas de las casonas o pintarrajea un muro de sillar y no pasa nada; y si pasa, las denuncias van a parar a la ruma de expedientes que adornan las oficinas del Ministerio Público. ¿Nos hemos preguntado o le hemos preguntado al Presidente de la Junta de Fiscales de Arequipa, por qué no tenemos una Fiscalía Especializada en Patrimonio? Esa simple decisión facilitaría enormemente que las denuncias contra los que atentan contra nuestro patrimonio reciban el castigo que merecen.

Una decisión simple pero eficaz contribuiría tremendamente a descongestionar la carga procesal y las sanciones serían ejemplarizadoras, pues la autoridad lo pensará dos veces antes de cometer un atropello contra el patrimonio. Un ejemplo simple y claro es el caso de los semáforos puestos por el alcalde en la calle La Merced, que por cierto son necesarios, pero montados en un armatoste sin respeto por el entorno arquitectónico. Eso mereció una denuncia ante la Fiscalía y allí duerme el sueño de los justos, simplemente porque los abogados del Ministerio de Cultura nunca se apersonaron por la oficina del fiscal Jean Frank Zegarra para averiguar en qué situación está el expediente. Probablemente los papeles se habrán refundido por allí y la cosa pasará al olvido.

La Directora Regional de Cultura, Julia Barreda dice que no, que tiene entendido que sí se ha hecho seguimiento al caso; y yo le creo, pero la verdad probablemente está lejos de lo que la directora cree. En cualquier caso, este es sólo una muestra de la desidia y la falta de toma de decisiones para hacer de esta ciudad un ejemplo de respeto por su pasado y su patrimonio que es lo más valioso que tenemos.

PD: Una mala noticia, me han contado que este jueves el Museo del Monasterio de Santa Teresa cerrará sus puertas definitivamente por falta de público. ¡Si no lo vieron, vayan ya!

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