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La columna

no al centralismo

NO al centralismo. Mientras en muchos aspectos el país ha logrado innegables progresos, a despecho de las injusticias y la desigualdad; el centralismo sigue siendo un lastre colonial que impide al país un desarrollo equilibrado y extendido. El bienestar del que se habla se concentra en un sector mínimo de la población, en determinadas actividades económicas y, en especial, en ciertas zonas geográficas.

Arequipa es una de las zonas privilegiadas: crece continuamente hace más de 8 años, concentra importantes inversiones y es más segura que Lima o ciudades del norte. Su población tiene un nivel educativo y cultural notoriamente superior al de otras ciudades del “interior” del país; pero, comparativamente, tiene inmensas desventajas frente a Lima, la gran metrópoli, la gigantesca cabeza de pulpo nacional. Y eso, no está cambiando.

Hoy que se habla otra vez de la libertad de expresión, como una características de las democracias avanzadas, habría que poner también los ojos en el resto del país, donde este concepto carece de contenido real y donde aún rigen los códigos más primitivos en la relación de medios con el poder y la vigencia de una “libertad” a la medida de cada situación.

Según los corresponsales de IPYS (Instituto Prensa y Sociedad), aunque en apariencia la libertad de expresión no está groseramente amenazada, como en otros tiempos, hay un retraso significativo respecto a la capital en cuanto a la posibilidad de expresar puntos de vista diversos, fiscalizar a las autoridades locales, liberarse de la dependencia financiera respecto a los grandes poderes políticos y económicos, participación y comprensión de la ciudadanía sobre el papel que les corresponde a los medios, entre otros problemas que han conseguido que los niveles éticos del periodismo sean, en realidad, paupérrimos.

Veamos:

ANCASH: Los grandes poderes representados por las mineras Barrick y Antamina, además del gobierno regional, controlan a la prensa a la que subvencionan casi totalmente. Los medios de comunicación no tienen una postura independiente sino que venden sus espacios a periodistas o “voceros” por lo que la población, en general, no confía en la prensa.

LA LIBERTAD: La violencia generalizada, en especial, en la ciudad de Trujillo, define la agenda informativa y eso amenaza también al periodismo. Por otro lado, el alcalde César Acuña tiene una fuerte presencia en los medios de comunicación que dependen (con una notoria excepción) básicamente de los recursos que obtienen –o de la municipalidad, o de la Universidad César Vallejo, cuyo propietario es el propio Acuña. La fiscalización es prácticamente nula.

HUANUCO: El nivel de compromiso de la mayoría de periodistas con el poder político y económico, ha llegado al grado del mercenarismo informativo. El alcalde, Koko Giles (actualmente no habido) ha financiado a muchos medios de comunicación, la mayoría informales. Como un muchos lugares

del país, la alcaldesa de Tocache es periodista y propietaria de una radio y se dedica a fomentar un permanente conflicto con otros periodistas, tergiversando la función de su medio.

LORETO: El mayor poder y concentración de medios “adictos”, es ejercido por el Gobierno Regional, actualmente muy codiciado por el importante monto de canon petrolero que recibe anualmente como ingresos. No hay prensa independiente o es muy poco significativa.

PUNO: La economía dominada por el contrabando y la minería informal (además del narcotráfico), han hecho de la región una zona conflictiva y donde la corrupción política ha alcanzado niveles inimaginables, pero la prensa, en general, no trata estos temas. Los políticos están en los medios y viceversa. No hay fiscalización, o, hay persecución del enemigo.

JUNIN: El presidente regional, Vladimir Cerrón no es tan democrático como lo pintan los medios capitalinos. Los medios de comunicación tienen un fuerte dependencia de los recursos que él reparte con la condición de evitar las críticas. La minería privada también hace uso de su poder económico para mantener una prensa acrítica y dócil.

LAMBAYEQUE No hay fiscalización en general. Muchos periodistas trabajan en entidades oficiales, universidades. Las extorsiones delincuenciales a empresarios no son tratadas o se hace de forma distorsionada. Humberto Acuña, hermano del alcalde de Trujillo, es el presidente regional y también hace uso de ese poder para mantener “relaciones amistosas” con buena parte de la prensa .

AYACUCHO: El año 2011, el presidente regional, Oscar Iván Núñez, donó 40 cajas de cerveza a la Fiscalía, cuando tenía investigaciones pendientes. Contrató a tres periodistas como asesores personales pagados por el PNUD y, en general, no tiene críticos en los seis canales de televisión, 6 diarios y decenas de radios que existen en la ciudad.

CAJAMARCA: La polarización en torno al tema de Conga, marca la vida de esta región. Por este motivo se han registrado muchas agresiones a la prensa. En general, el clima tan crispado no permite la actividad de los periodistas y los medios de comunicación que, en su mayoría se han alineado con una u otra posición. La objetividad es materialmente imposible.

¿Es este el mismo país que vemos en la TV limeña?

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