¡OH, QUÉ COINCIDENCIA!

El regreso

lluvias arequipa

Me entero por el Facebook que una intensa lluvia se ha desatado en Arequipa, sigo la noticia y encuentro que el famoso “Hombre del tiempo”, Abraham Levi, escribe en su cuenta de Twitter que la lluvia en Arequipa es de “mecha corta”, que pronto pasará, (ahora sabemos que es un charlatán con derecho a comentar sobre el tiempo), pero mi viejo olfato periodístico me dice que algo está por suceder en mi ciudad. Se me viene a la mente el 8 de febrero de hace 24 años atrás en que una torrencial lluvia hizo que la torrentera de San Lázaro entrara con una fuerza inusitada, unida al desborde del río Chili y juntos arrasaron el Barrio Obrero y parte de Vallecito.

Vi un mar de agua, lodo, piedras y árboles que destruyeron con todo a su paso, producto no sólo de la lluvia, sino del embalse que se generó en lo que hoy es el puente Bajo Grau, a todas luces una trampa generada por la falta de planificación y una obra improvisada por el entonces alcalde de Arequipa, Luis Cáceres Velásquez. El resultado fue, cientos de familias damnificadas, casas destruidas y algunos muertos arrastrados por la fuerza del agua. Hoy, dos décadas y media después sucede algo similar; una intensa lluvia seguida por la feroz entrada, esta vez, de la torrentera de la Av. Venezuela y se encuentra con una obra que produce una suerte de embalse y desata la destrucción del Mercado de El Palomar.

Claro, el alcalde Alfredo Zegarra ha salido inmediatamente a decir que la destrucción del mercado no ha sido provocada por las interminables obras en el puente de la Venezuela, sino a la furia de la naturaleza. Y no es así, en este caso hay directos responsables, pues un revelador informe del noticiero de TV Mundo del 6 de diciembre del año pasado, registra el pedido del presidente de la Asociación de Comerciantes del Terminal Pesquero de El Palomar, Luis Sosa Flores, decir que las obras inconclusas del puente serían una bomba de tiempo si hubiera una lluvia torrencial y ellos serían los principales perjudicados y le pedía al alcalde que encause la torrentera para evitar una tragedia. Pues el alcalde no escuchó y la tragedia ocurrió.

La responsabilidad del burgomaestre y de la empresa constructora a cargo de las obras, es punible. Sin embargo, esta es una raya más al tigre, pues ninguna de nuestras autoridades, a lo largo de los años, ha trabajado con un plan de desarrollo urbano que contemple los sucesos naturales que Arequipa suele tener como ciclo natural. No se ha trabajado en un eficaz sistema de drenaje, no sólo en el centro de la ciudad, sino en distritos particularmente en riesgo de inundación y mucho menos se ha trabajado el tema de las torrenteras.

La pregunta es ¿hasta cuándo vamos a tener que lamentar muertes por la falta de una política de previsión a todo nivel?, desde los inescrupulosos pobladores que construyeron ilegalmente en el cauce de las torrenteras, hasta las propias autoridades que hacen obras sin planificación ni orden y lo único que buscan es echar cemento donde puedan colocar una placa con su nombre y satisfacer su ego, sin pensar en la ciudad como una sociedad que necesita de previsión ante los eventos naturales.

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Una respuesta a “¡OH, QUÉ COINCIDENCIA!”

  1. Francisco Navarro dice:

    Amigo Omar, estoy de acuerdo contigo, pero te falto hacer la atingencia “…” que estas obras si estan planificadas justamente para demorar y esperar las lluvias para para que luego de la tragicomedia, las obras sobrevaluadas se vuelvan a presupuestar y claro, como el dinero sale “por emergencia” nadie controla, esto es bien sabido y contraloria esta notificada, paro nada que ver sus intereses estan por otro lado y “caeee sola o dire llueve sola”. Lo que hay que promover es la formación de UNA JUNTA DE NOTABLES AREQUIPEÑOS para que al lado del Colegio de Arquitectos e Ingenieros fiscalicen los presupuestos y avances de obra, para que no se convierta en otra danza de ratas. Es preferible gastar en buenas supervisiones y fiscalizarlos a tiempo para que se realicen buenas obras que permitir sobrevaloraciones escandalosas y obras de arena.

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