La maquinaria chavista

El regreso

chavez y maduro

Estoy en La Habana, enciendo la televisión buscando novedades y me topo con el canal venezolano Telesur, una suerte de remedo de CNN que trasmite las 24 horas del día noticias referentes al proceso electoral que acaba de concluir con el triunfo ajustado y extraño de Nicolás Maduro, el del pajarito chiquitico.

Durante la semana previa a las elecciones en Venezuela, Telesur trasmitió todos y cada uno de los mítines realizados por Maduro en las diferentes regiones de su país, mítines enardecidos con un Maduro que habla como Chávez, insulta como Chávez e inventa como Chávez, sólo que no es Chávez. Por supuesto, ni una sola imagen de los mítines de su contendor Henrique Capriles; y cuando tenían que referirse a él en los noticieros, apenas mencionaban el lugar donde estuvo y ni una sola imagen de él y del mitin al que hacían referencia. Fueron 96 horas de trasmisión para Maduro y 37 minutos para Capriles.

Y eso no era todo, cuando Maduro no estaba hablando, pues entonces repetían imágenes del funeral de Chávez y documentales de su vida y milagros, como para que la gente no se olvide del caudillo venezolano y recuerde todo lo que hizo a favor de una parte de su pueblo. Es decir, la manipulación grosera y nada objetiva de lo que se vivía en ese país en pleno proceso electoral.

Para rematar, en la noche había un programete, conducido por un par de impresentables que dedicaban una hora a proferir insultos contra Capriles y la derecha venezolana; pero no hablo de simples discrepancias, hablo de insultos de grueso calibre en televisión internacional.

Visto desde la perspectiva periodística, que es la que me interesa, la falta de objetividad y equilibrio democrático en el manejo de la información del canal de Chávez, ha sido por demás evidente y direccionada; ahora pueden imaginarse cómo se manejan los hilos del aparato estatal que controla casi todo en Venezuela donde se amedrentan a los opositores políticos de papá Chávez, no sólo con amenazas por teléfono, sino con actos que intimidan a los discrepantes, como ha sucedido con la colega caricaturista Rayma Suprani, quien fue amenazada públicamente por un funcionario del estado veneco.

En ese panorama, el pírrico triunfo de Maduro ante el candidato de la derecha, parece el colofón a un proceso paternalista y populista iniciado por el finado comandante y que tiene dividido al país, entre quienes quieren seguir dependiendo del subsidio estatal y los que buscan nuevos aires a la manoseada política económica del chavismo. Habrá que esperar a que el pajarito chiquitico dicte los nuevos pasos a seguir por Maduro.

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