Los jóvenes y la política, a “Contrajuventud”

Columna de letras

Contrajuventud

Si en las sociedades actuales donde predominan una economía de mercado y la influencia de la cultura de masas, los rasgos que caracterizan a los sujetos, especialmente a los jóvenes, son la ligereza y la indiferencia (esto según importantes intelectuales como  Lipovetski); entonces, la frase “Ensayos sobre juventud y participación política” parece un contrasentido. No obstante, es este el sugerente subtítulo del libro de Sandro Venturo. A esa frase, el título le da sentido: Contrajuventud (Instituto de Estudios Peruanos, 2001), destinado a convertirse en un cásico sobre el tema.

Es un texto que se propone debatir sobre la idea de la juventud como categoría política en el contexto actual y local. El primer eslabón en dicho debate es  una falta de reconocimiento de la juventud como agente político. Es decir, la sociedad en general, los políticos y, principalmente, los propios jóvenes prefieren no asumir es reconocimiento. Se mencionan diversos estudios sociológicos, de mercado, antropológicos; programas sociales del Estado, etc., que reconocen a los jóvenes solo como categoría cultural y social, y operan sobre ese reconocimiento. El resultado es un sujeto subordinado en la vida política de la sociedad, cuando no mano barata para las campañas electorales o sujetos vistos como el sector de más fácil persuasión; en algunos casos, como ya se ha practicado, basta con poner un reggaeton para lograr la identificación y simpatía de gran número de jóvenes.

El análisis de las causas es un sesudo estudio sociológico. Parte de la idea que en el actual mundo globalizado, la industria de la cultura ha impuesto la imagen de la juventud como la principal mercancía de la recreación. La semiótica de los discursos publicitarios, por ejemplo, constantemente afirman que ser joven es ser free. Pero es free solo para divertirse, más precisamente para consumir diversión. A tal punto que ese concepto (libre) termina convirtiéndose en, parece cosa de magia, precisamente lo contrario. El joven actual está más presto a reconocerse como un “incomprendido”  y no precisamente porque su mundo sea oscuro sino porque un comercial se lo recuerda y lo identifica infaliblemente con esa idea, porque en el comercial aparecen chicos cool y vestidos a la moda. No es casual entonces, dice Venturo, que el icono de la publicidad capitalista y la mejor mercancía de las industrias culturales sea el mismo: la imagen de la juventud y toda la posible gama de estereotipos juveniles. Y hacen de esos estereotipos héroes contemporáneos.

Sostiene Venturo que siendo los héroes modelos del ser y estar, estos resultan relevantes para comprender el perfil de la juventud actual. Así, distingue dos tipos de héroes. Los políticos-intelectuales como el Che, Luther King,  Sartre, Camus, Gandhi, Mariátegui, Haya de la Torre, Heraud, Arguedas, entre otros; que propugnan los grandes ideales, las causas colectivas, la lucha y la rebeldía. Un segundo tipo de héroes que dada su naturaleza los llama efímeros y epidérmicos, está compuesto por cantantes pop, futbolistas, actrices y actores de Hollywood, son productos de la cultura de masas, dependen de la moda, el ritmo de la industria y estimulan el acomodamiento, la domesticación y el individualismo. Estos son los héroes de la gran mayoría de la juventud contemporánea, según los sólidos argumentos de Sandro Venturo apoyados en sendos cuadros estadísticos. Son héroes que aparecen en la televisión y en los carteles publicitarios de unos templos llamados centros comerciales.

Consecuentemente los jóvenes se caracterizan por su evasión a cualquier forma de participación política, porque esta resulta aburrida o cosa de viejos. La reflexión, el pensamiento crítico resultan lentos y pesados. Dice Venturo “lo que existe es una (in)soportable inmediatez que no permite el movimiento de pensamientos críticos y de largo plazo”. De ahí la posición subordinada de los jóvenes en la vida política. Es decir, en términos coloquiales, la juventud en política juega como mantequilla. No obstante, Contrajuventud es un libro que hace esas observaciones precisamente para invocar a reconocer en la juventud un sector que en la actualidad se constituye como la fuente de la expresión de los problemas nacionales  y las posibilidades de solución. Así como advierte los peligros de seguir considerando a los jóvenes como una especie de inválidos civiles.

 

 

 

 

 

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2 respuestas a “Los jóvenes y la política, a “Contrajuventud””

  1. Un tema de gran actualidad en La columna de Jorge Monteza

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