Quo Vadis Justicia

La columna

justicia (5)En pocas horas habrá en Arequipa un nuevo representante del Poder Judicial, tras la vergonzosa dimisión forzada del titular de la Presidencia de la Corte Superior de Arequipa, Benito Paredes.

Es, como siempre en estas ocasiones, una nueva oportunidad para que esta institución se encamine por sí misma en una senda que le brinde legitimidad ante la opinión pública para que sus decisiones sean socialmente aceptadas y para resguardar la seguridad jurídica en el país.

Coincide esta ocasión con otro hecho escandaloso, vergonzoso, desmoralizante y ejemplar para no imitar, como es el fallo del juez Malzon Urbina, de nombre tan inverosímil como su ampulosa e insustancial sentencia a favor de los comerciantes de La Parada en Lima, por la cual pone en peligro una ciudad entera, evidentemente motivado por razones ajenas al tema de su fallo.

Como no es la primera vez en que estos escándalos se suceden al interior del PJ, casi nadie advierte la gravedad que connota para el país, para la democracia, para el Estado de Derecho y para la convivencia pacífica el hecho de que la imagen pública de esta institución sea tan lastimosa y pobre. Completamente deslegitimado, tan igual que el Poder Legislativo, por la actuación de sus más conspicuos representantes, su peso es cada vez más ligero, a nivel imaginario y a nivel real. Así, el poder se concentra más todavía en el Ejecutivo y, dentro de este, en quienes toman las decisiones económicas, o más bien, de distribución presupuestal, con criterios prácticos inmediatistas, sesgados y centralizados.

El Estado de Derecho resulta así un concepto vacío de contenido y toda la filosofía sobre el sustento de la democracia y la sociedad moderna, es una cháchara inútil para el ciudadano común que se sigue desentendiendo de las virtudes cívicas que lo diferenciarían del concepto masivo de “población”.

Y ese es el círculo vicioso de nuestra sociedad actual. ¿Tendrán los magistrados probos la lucidez y audacia de dar un golpe de timón, eligiendo representantes honorables, aunque no ofrezcan un beneficio particular inmediato? ¿Actuarán los órganos de Control para detener el acelerado deterioro de su imagen con jueces y fallos como el del tal Manzon? ¿O seguiremos marchando en círculos hacia la nada?

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