La guerra de la chatarra

El regreso

comida chatarra

La semana se vio convulsionada por la guerra desatada por un grupo de empresarios de la gran industria de los alimentos procesados que pusieron el grito en el cielo luego que presidente Ollanta Humala promulgara la Ley de la Promoción de la Alimentación Saludable para niños, niñas y adolescentes; y a la que se sumaron algunos políticos sobones y oportunistas y una pléyade de espontáneos que inundaron las redes sociales, estoy seguro, sin haber leído e interpretado la Ley.

Es simple, el Estado preocupado por los altos índices de obesidad que se vienen registrando en el país y las consecuencias que genera contra la buena salud en nuestros niños,  planteó en el Congreso una Ley que regule la publicidad que incentive el consumo masivo e indiscriminado de los alimentos procesados y con altos contenidos de grasa, azúcar y sal; es decir, la llamada “comida chatarra”. Ojo, es importante aclarar que la Ley de marras no prohíbe nada, cada quien es libre de comer lo que quiera y darle a sus hijos lo que les parezca, lo que está haciendo el Estado es decirles a las grandes industrias de alimentos procesados, que no hagan publicidad engañosa diciéndoles a los niños que van a ser mas fuertes e inteligentes si consumen determinada gelatina o que van a ganar un día con Paolo Guerrero si comen todas las galletas con relleno artificial que se les indica.

De eso se trata y claro, quienes han saltado hasta el techo son los empresarios que producen este tipo  de alimentos; y es que nuestra sociedad va camino al consumo indiscriminado de alimentos artificiales que ya están causando graves perjuicios a la salud de los consumidores.

¿Se acuerdan que cuando queríamos comer un delicioso puré de papas, bastaba con sancochar unas cuantas papas amarillas con sal y luego las prensábamos con un toque de mantequilla y un chorrito de leche?; bueno pues, ahora tiene a su disposición un puré de papas artificial de caja, con preservantes, colorantes y saborizantes, listo para prepararse en unos cuantos minutos. ¿Qué prefiere? De eso estamos hablando, de decirles a los industriales de la comida artificial que le digan a los consumidores que sus productos contienen altos contenidos de grasas saturadas, sal y azúcares que podrían ser dañinos a la salud; y por supuesto el consumidor, avisado de esto, decida si quiere o no comprarlos.

Entonces, padres de familia y consumidores en general, seamos consientes de lo que les damos a nuestros hijos y sumémonos a esta corriente que es la tendencia mundial, Chile acaba de promulgar una Ley similar y eso viene pasando en diversos países. Comamos natural y cuidemos la salud de los niños. El debate en serio, recién comienza.

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Una respuesta a “La guerra de la chatarra”

  1. La columna de Omar Zevallos Velarde

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