La república de los poetas

El regreso

ariquepay 2013

Así se llamó aquel encuentro de poetas que impulsó mi amigo y vate, Alonso Ruiz Rosas, cuando se desempeñaba como administrador del Centro Cultural Chaves de la Rosa de la Universidad Nacional de San Agustín, allá por los años 90. Alonso se las ingenió para invitar un poeta nacional a la Ciudad Blanca para que lea su poesía a la par que editaba un libro con sus versos. Una propuesta que logró captar la atención de los arequipeños y consiguió que Arequipa se convierta en la capital de la poesía peruana.

No recuerdo otro evento de esa magnitud en los siguientes años, hasta que llega el “Festival Internacional de Poesía Ari Quepay” el año pasado, con una ambiciosa e interesante propuesta para llevar la creación literaria a la gente de a pie.

Este año, el Centro de Recursos para la Poesía que organiza el festival, lanzó el segundo encuentro que contó con la presencia del poeta Marco Martos, Boris Espezúa y Benjamín Chávez de Bolivia; además de otros invitados y la participación de los poetas locales. Tuve la oportunidad de conversar con algunos de los organizadores y la queja general era la falta de apoyo por parte de la empresa privada y de algunas instituciones locales que poca importancia le dan a la cultura y obviamente, mucho menos a la poesía, que lamentablemente sigue siendo considerada un arte menor dentro de las letras.

Sin embargo, es importante que se haga, quizá abarcaron demasiado y no colmaron las expectativas para un público reducido aún, que entiende poco del arte de crear con palabras los versos que salen del alma de los poetas, pero fue emocionante ver a los escritores leer sus versos en la calle Mercaderes ante un público curioso que se arremolinó en torno a su presencia.

La experiencia de tomar la ciudad para acercar la poesía a la gente es una apuesta interesante que hay que apoyar. La poesía es el alimento del alma y escuchar una frase bien construida que refleje el sentimiento más profundo del creador nos transporta a un estado que vale la pena experimentar.  Como aquellas manifestaciones callejeras que se dan en las grandes capitales del mundo y que se llaman “Acción Poética”, que toman las paredes abandonadas para escribir un buen verso que nos haga pensar y que ya se ven en Arequipa, aunque sin mayor creatividad.

Todas estas movidas son parte del quehacer cultural de una ciudad y necesitamos apoyar e impulsar, pues dependerá de los organizadores el mantener el aliento y la retroalimentación necesaria para mejorar la apuesta y continuar en la brega sabiendo que el camino es difícil pero la satisfacción es grande.

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