Alvaro Moscoso Mercado

El regreso

Alvaro Moscoso

Las elecciones municipales pasadas que llevaron al sillón de Garcí de Carbajal, a Alfredo Zegarra, tuvo un protagonista que casi le arrebata la alcaldía; se trató de un personaje ligado en ese entonces a radio la Exitosa, que construyó su imagen al filo del insulto y la bravuconada fácil detrás de su micrófono. Su nombre: Álvaro Moscoso Mercado, un muchacho envalentonado y poco ilustrado locutor, que logró crecer en las encuestas gracias a su verbo chabacano que caló en los miles de oyentes de aquella emisora que tiene por característica abrir los micrófonos para que la gente opine, grite e insulte a su antojo y se sienta identificado con el medio de comunicación que deja de lado la objetividad y la ética periodística.

Moscoso se quedó con los crespos hechos gracias a que en la recta final de la campaña aparecieron unos audios absolutamente comprometedores donde se le escucha en su real dimensión, como un sujeto sin mayores escrúpulos que conversa con un amigo y le cuenta sus planes para chantajear a algunos alcaldes si no le dan un puesto de trabajo a su esposa. Es decir el típico “periodista” que se siente poderoso para obtener beneficios personales y que utiliza el micrófono como arma.

Nunca dio una explicación convincente sobre ese tema y mucho menos se avergonzó de ellos, al contrario, simplemente no le importó, porque parece ser pues el típico “sinvergüenza”, como le gusta a él llamar a los demás, que no le entra bala.

Con ese currículum, el candidato Moscoso Mercado quiso llegar a la alcaldía de Arequipa, nadie sabe con qué intenciones y con qué oscuros propósitos. Luego de aquella aventura electoral, el locutor cambió de radioemisora y continuó con su trabajo, gritando e insultando a través de las ondas radiales a cuanta autoridad le caiga mal y a lo que él llama su “propio estilo”.

Es obvio que él utiliza el medio de comunicación en beneficio personal y sus intenciones han quedado claras, porque si bien no alcanzó su objetivo de “gobernar” la ciudad en el 2011, ahora ha decidido volver a la carga y allí está el problema; pues él mismo se ha encargado de revelar que será candidato nuevamente, que no sabe nada de gestión municipal y mucho menos de tener una preparación suficiente para manejar a la segunda ciudad del país. Si este es el candidato, entonces el futuro se presenta bastante complicado, porque puede convertirse en un serio aspirante si consideramos que a la mayoría de los electores no les importa la ciudad.

Ese es el incipiente panorama que ya ensombrece la ciudad y que no sabemos en qué terminará. Todo está en las manos de los electores.

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