Cultura y territorio

Confesión de parte Luis Maldonado Valz

la tierra

El 22 de abril se conmemora el día de la Tierra. A propósito de la Pachamama, el Perú del siglo XXI se encuentra en una encrucijada histórica. Actualmente hay dos caminos: Uno, continuar con el “modelo”, y por tanto, seguir “creciendo” ilusamente en un proceso de mercantilización, donde el país se ha convertido en un gigantesco y apetecible commodity de materias primas, es decir, en una mercancía, casi una marca, imitación de la espiral de Nazca, que la lleva hasta el avión presidencial, a disposición de las grandes corporaciones trasnacionales, que son las que aquí mandan. Pero este camino ya lo hemos transitado muchas veces, así fue con la plata, con el guano, con el caucho, y al final, terminamos económica, geográfica, y moralmente quebrados, y nuestro suelo, ambiental y productivamente degradado. Esta “hoja de ruta”, es una regresión al siglo XVI, al tiempo de las ordenanzas toledanas, de las reducciones y de las encomiendas. Si no, ¿qué otra cosa son las concesiones extractivas, donde prácticamente todo el territorio esta parcelado por el MEF, a través del MEM; por encima, o por debajo, -que es lo mismo-, de asentamientos, valles, montañas, glaciares, ríos, florestas y áreas protegidas? Ahora, cada metro del terruño que pisamos, ya es ajeno. Gracias a Fujimori, Toledo y García, el territorio peruano se ha convertido en el gran almacén, en el botín que soñó la Baronesa Thatcher, aquella fundamentalista del mercado, aquella que de un plumazo acabó con los derechos laborales, aquella que hizo de los conceptos de Estado, ciudadanía y comunidad un asunto de Alzheimer, para acabar sus días sin memoria; aunque aquí, algunos le rinden pleitesía, como si se tratara de su madre; en realidad estos personajes son sus hijos, sus orgullosos vástagos; ni con la crisis en Estados Unidos o en Europa, han podido superar su Edipo neoliberal; siguen atados a la teta de Friedman.

Otro camino es aquel que considera el territorio como el espacio de construcción social, base de la identidad cultural de un pueblo. Ese es, finalmente el legado ancestral, la geografía sabiamente acondicionada mediante la domesticación del suelo, del agua, de la flora y la fauna, en un proceso centenario de modelación de las montañas, de las quebradas y de los desiertos, dejado por generaciones de indígenas y mestizos. Los territorios, principalmente los territorios rurales andinos, están dotados de un abundante y distintivo patrimonio cultural, con activos físicos e intangibles, así como invalorables recursos naturales. La inversión en la conservación y desarrollo de ese patrimonio cultural y natural, valoriza la identidad cultural; consecuentemente, constituye una estrategia efectiva de desarrollo sustentable e incluyente de estos territorios. En realidad, no existe una separación tajante entre los recursos naturales y los culturales, ambos están estrechamente relacionados; es, sobre todo el esfuerzo humano, el que ha potencializado el paisaje natural. La visión que solamente valora lo “natural”, presente en muchos tecnócratas “verdes”, es una visión atrasada, que se ha quedado en el estadio darwiniano; pero ni a eso llegó el MINAM en la época de García, pese a Brack Egg. Finalmente, lo más importante es el factor social; es gracias a ello que muchos territorios inhóspitos se han convertidos en paisajes culturales, sumamente productivos. Las variedades de papa, de maíz, de quinua y otras especies orgánicas, son productos culturales, que otorgan al sitio, un “sello” territorial; por eso, se habla del maíz cabanita, de la chirimoya de Cumbe, de la lima de Omate, de la naranja de Huando, etc. Lo cultural, no es solo la producción intelectual o artística de los académicos; esa es la visión elitista y excluyente, predominante hasta ahora en las esferas oficiales y de los burócratas en sus torres de Babel. Cultural es toda producción humana, artística, científica y utilitaria, aquella que nos permite vivir mejor. En la presente disyuntiva económica, se debe considerar que hoy, más que nunca, nuestros productos orgánicos tienen una enorme aceptación y demanda mundial; por consiguiente, hay condiciones sumamente favorables para lograr un salto espectacular en el desarrollo de territorios relegados como simple fuente de materias primas, principalmente de minerales, petróleo, madera, incluyendo la pesca, en el zócalo marino. Debemos tomar conciencia, que en pocos años, la gran demanda mundial, será por agua y alimentos, mucho más que por minerales o combustibles. Las decisiones que se tomen, y en eso los ciudadanos debemos pronunciarnos, son vitales. Es la vida de nuestros hijos y nietos, lo que está en juego.

 

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Una respuesta a “Cultura y territorio”

  1. Avatar Jacinto Encinas dice:

    Parece que Lucho MaldoVals no criollo se adelantó de fecha o desde ya nos esta preparando para el próximo año. O, estará des-ubicado en Cultura y territorio del cual habla? Aunque cierto, todos debieramos pronunciarnos para la toma de decisiones, siempre que estemos bien informados y nos saquen de la ignorancia de los temas que ameritan las tomas de decisión.

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