Imagen y semejanza

Archivo Takanakuy

Takanakuy 2 julio 2013

El hombre que intenta escribir recuerda El hombre que ríe y mastica. Escupe. Enciende la radio chistosa cuyo repertorio se centra en las protestas de un pueblo largo tiempo oprimido. Lo de siempre. Apaga la radio. Se acerca al monitor y busca las páginas web de los principales medios de comunicación del mundo. Repasa las noticias con pesadez, como el escolar que lee El delfín para su curso de comunicación. Ridículo. Las mismas noticias de siempre. Aunque la mona se vista de seda mona se queda. Una huelga por la Ley Universitaria es la misma huelga por la Ley del Servicio Civil. Hunter Thompson, necesitamos un Hunter Thompson. Toda huelga esconde algo debajo de la piel, algo incrustado en los huesos. Desesperación. El estrés acumulado por decenas de años de economía. Nostalgia. El recuerdo de las oportunidades perdidas. Bryce narrando el eterno partido de una patria: “Avanza Perú… gol de Brasil.

Lucha de clases. Toda protesta, todo acto de inconformidad se llama lucha de clases. Marx. El mundo se divierte jodiendo a Marx. Matrix. El mundo ha olvidado Matrix. El hombre que intenta escribir busca Matrix entre sus películas y no la encuentra. “Es necesario expropiarle el marxismo a sendero luminoso” dijo Mijail Mitrovic en el 2012. Un arte comprometido no es un arte que expone la injusticia, sino un arte que combate la injusticia. Meritocracia. El hombre que intenta escribir recuerda que hace algunos años se llamaba “Catedrático” a aquel que tenía el privilegio y responsabilidad de enseñar en una universidad, ahora se le llama “profe”.  Ahora los profes están promoviendo una medida de lucha frente a la ley universitaria, saldrán a las calles, realizarán huelgas, gritarán con pancartas en las manos. El hombre que intenta escribir recuerda ese magnífico cuento de J.D. Salinger “El hombre que ríe”. Siempre lo recuerda. Siempre.

El hombre que intenta escribir, sentado horas de horas frente a una pantalla brillante, no escribe nada. No puede. Sabe que las cosas están escritas desde hace mucho. Así como los señoritos y señoritas ingresantes a  la universidad pública saben que su “Fiesta cachimbo” no se suspenderá por más que se suspendan las labores, por más leyes universitarias que se dicten. El hombre que intenta escribir sabe que sería mejor irse a ver esa película tan extraña que tiene sobre el escritorio. Olvidarse de todo sería lo más saludable. “Deja de pensar” solía decirle su psicóloga. El problema con las marchas y los jueves de huelguita es que no cambian nada. Economicistas. Buscan simplemente mejorar su bolsillo, ciertas condiciones para ellos. No se exige una mejora de condiciones para todos. Inconscientes. Lenin lo dijo hace más de un siglo. Los dirigentes arequipeños deberían mirar películas de Weerasethakul. Meritocracia es una palabra usada en la Ley del Servicio Civil. “Revolución fue el primer aviso luminoso del mundo” escribió el poeta arequipeño Alberto Hidalgo. La unión hace la fuerza. Ricardo bedoya en una entrevista publicada hace poco: “Apichatpong Weerasethakul decía que su gran influencia había sido Steven Spielberg, entonces tú dices ‘¿Apichatpong con Steven Spielberg?’ Él dice, ‘bueno, cuando yo vi E.T. vi lo ordinario convertirse en extraordinario’.

Somos hombres formados por letras. Sólo letras. Palabras. El hombre que intenta escribir recuerda con cierta vergüenza a Guillermo Oliver Rivero, profesor que alguna vez les dijo a sus alumnos de quinto de secundaria: “Le pongo 20 de nota a quien señale un valor que tiene el peruano. Tienen hasta fin de año para decirme.” Ningún alumno de aquella promoción sacó 20. Olvidar es imposible. El hombre que intenta escribir cree algunas veces encontrar una respuesta, como ahora, en que más por un acto de fe, intenta pronunciar una palabra.

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