El rumor de las aguas mansas

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el rumor de las aguas mansas

Una de las novelas de mucho interés que se presentó en el marco de la quinta Feria del libro de Arequipa.

El rumor de las aguas mansas (Peisa, 2013) es la segunda novela, voluminosa por cierto, de Christian Reynoso (Puno, 1978). Quiero empezar comentando los paréntesis de la primera frase de mi texto. Primero, Peisa es una editorial de distribución internacional y con casi medio siglo de tradición, un logro inusual en nuestro medio. Los autores que publica son todos de cierto reconocimiento ya. Si bien los símbolos que crea un escritor pueden ser o buscan ser de alcance universal, sería ingenuo pensar que el lugar de procedencia del escritor, el espacio que representa –lugar de enunciación– es neutral en la elaboración, la transmisión y recepción de esos símbolos; y más aún en un país tan centralista como el Perú. En ese sentido el segundo paréntesis juega, creo, como contra punto al primero, pues se refiere a la recreación un suceso político social en el altiplano; el magnicidio del Alcalde de Ilave (2004); crea la ciudad Lago grande, que representa a Puno, ciudad de origen del autor. La conjugación de estos paréntesis, en mi opinión, ha sido posible gracias a una sana actitud de la editorial en contracorriente a ese centralismo cultural tan marcado en nuestro medio. Por supuesto, esto también responde a los méritos como prosista de Christian Reynoso y a su entereza en su trabajo.

El germen y tema principal de El rumor de las aguas mansas, declara el autor, surge cuando este entra en contacto, como periodista, con el caso de la muerte del Alcalde de Ilave Cirilo Robles –Fernando Godoy en la novela– a manos de una turba enardecida. El material narrativo que ofrecía la realidad ya era bastante rico, complejo y perturbador. Pero sobre todo, creo, para cualquier escritor, era “bastante”. Seguramente por eso Christian pasó dedicados seis años al trabajo de darle forma literaria, el cual concluyó con la publicación de esta novela. El resultado, lo aseguro, es una muy buena novela. Parte de este trabajo consistió en crear un personaje que siguiera la historia y que cuente con la suya propia. Este es Bruno Giraldo, un escritor que vive una intensa relación amorosa con la joven y bella Almudena; en la víspera de su matrimonio recibe el trabajo de investigación de su amigo, el periodista Núnez que revela, entre otras cosas, a los responsables directos de la muerte del alcalde. Seguidamente Núñez es secuestrado, Giraldo junto a Almudena deben huir porque sus vidas corren peligro. Esta primera parte no es tan lograda como la segunda (el relato del alzamiento del pueblo, el crimen y los extraños hechos entorno de este), pero cumple con su función; es decir, se encarga de activar un relato emocionante. Ahora, esto que calificamos de relato emocionante se debe no a la historia en sí exactamente sino a la narratividad de esta. Su lectura discurre con agilidad y mantiene el interés del lector casi todo el tiempo. Usa un lenguaje sencillo y claro. Cualidades del autor que provienen, sospecho, de periodismo, su otra profesión. Sin embargo, aunque la muerte del alcalde de Ilave haya sido real, algunos datos que figuran en la novela seguramente tiene su origen en la investigación periodística; no se vaya a pensar que el género de este libro oscila entre el periodismo y la literatura. No. El rumor de las aguas mansas es una novela, a secas. Quiero decir que el lector que busque saber la verdad de quiénes mataron al alcalde de Ilave y cuáles fueron las verdaderas causas de la revuelta, comete un grave error. Esa es una verdad que en efecto le corresponde al periodismo o la historia. La literatura busca hablarnos de otra verdad, más profunda, más causal u ontológica, si se quiere. Se dice que cuando la historia cierra los ojos, la literatura los abre.

Recrear un pasaje de la historia para tratar de saber quiénes somos o qué hay en nosotros de alguno “otro” no es, por supuesto, nuevo. Pero cuando el lenguaje toca el centro de esa historia, enriquece, ensancha el horizonte de eso que llamamos el imaginario. Por eso El rumor de las aguas mansas es una novela de valor.

 

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Una respuesta a “El rumor de las aguas mansas”

  1. Esta es la “Columna de Letras” de Jorge Monteza, sobre una novela de interés.

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