Ciudad Lineal

Columna de letras Jorge Monteza

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Siempre he sido de la idea que a través del género fantástico se puede  abordar la dimensión más escalofriante de la realidad. Una muestra cabal de esto es el libro de cuentos Ciudad lineal (La travesía, 2013). Si bien en este texto, que reúne catorce cuentos, no todos son fantásticos; el grupo de estos –seis– configuran mejor una unidad temática. Además, cumplen con ese caro cometido de encontrar una vía, por medio de un hecho que transgrede la lógica, para darnos de cara con algo estremecedor que usualmente no es perceptible a la luz de lo racional.

En estos cuentos fantásticos, que considero los más logrados, hay una herencia kafkiana. El monótono curso de la vida de pronto se revela como lo más opresivo de la vida. Por otro lado, hay que destacar que el autor, Dennis Arias Chávez, felizmente saber tomarle el pulso al mundo actual y escribir con cierto desenfado. Es así que no tiene tapujos, por ejemplo, para hacer un remake del tan célebre cuento Tema del traidor y el héroe de Borges. La versión de Dennis Arias, Muñeca rota, traslada la historia del cuento de Borges, a la historia de una célebre cantante inglesa de soul, cuya muerte consterna a todo el pueblo inglés. El cuento es elaborado a la manera de un argumento por un narrador-escritor que no está seguro si escribirá tal cuento. Este argumento revela que la cantante y su abogado planean la muerte de la primera, como Kilpatrick y Nolam en el cuento original. La versión de Dennis Arias, claramente juega con la retórica borgiana; dice el original: “La acción transcurre en un país oprimido y tenaz: Polonia, Irlanda, La república de Venecia, algún estado sudamericano o balcánico…”  Dice en Muñeca rota: “Estamos en Londres la tarde del 30 de julio de 1992. Lo mismo hubiera podido ser Nueva York o París o Berlín o alguna capital sudamericana, pero estamos en Londres y la historia transcurre envuelta por una tenaz neblina”.

Probablemente haya quienes descalifiquen este tipo de prácticas narrativas por, supuestamente, carecer de originalidad. He de recordarles que el mismo Borges, uno de los escritores más originales que haya existido, solía decir que la originalidad es un artificio muy bien elaborado. Particularmente recomiendo la lectura de este cuento –Muñeca rota– y más aún, recomiendo una lectura cotejada con el original, porque creo que pueden hallar en esto un muy buen ejemplo de parafraseo, uno de los recursos imprescindibles en la escritura. Por otro lado, el remake es un buen ejercicio narrativo, pero cuando es uno tan bueno como Muñeca rota, su publicación no debe contemplar miramientos. Me remito a otro caso en la literatura peruana: El limpiador de Rocío Silva Santisteban, basado en El campeón de la muerte de Enrique López Albújar.

Cinco cuentos, de este libro, son ambientados en el ande y guardan cierta proximidad con lo fantástico en cuanto recurren a algún hecho mítico; lo fantástico maravilloso, diría Todorov. Y otros tres son, digamos de manera muy genérica, urbano-realistas. Este segundo grupo de cuentos, al parecer no buscan el mismo efecto que los fantásticos, porque tiene los suyos propios. Sin advertirse esto, podría parecer que al libro le falta contundencia.  No obstante, esta diversidad géneros es atravesada por un estilo ya maduro, un lenguaje limpio y conciso. Es este lenguaje cuajado el que puede lograr inicios tan buenos como el siguiente: “Somos una familia que ha decido desaparecer”. Después de una frase así no se puede dejar de leer. En otros momentos ese lenguaje se torna poético: “Despertar con tus correos en mis pupilas, Catalina. Cada mañana, mientras muerdo el pan y me ampollo con el café”.

Quizá llame la atención la escasez de descripciones en estos relatos. El comentario en la contratapa explica esa  ausencia señalando que el objetivo del autor es sorprender y para este fin  no se detiene en “descripciones banales”. Doy fe de que no hay descripciones banales, pero también escasean las “no banales”, las importantes, aquellas cuyo fin es crear una atmósfera. Y que en escritores como Borges o Kafka, referentes de este libro, a veces se limitan a una que otra frase, una línea; pero no faltan. Para otros las descripciones son vitales, como es el caso del maestro en la creación de atmósfera: Edgar Allan Poe.

A pesar de esto insisto en el lenguaje logrado que posee este primer libro de Dennis Arias. No voy a negar que me hubiera gustado apreciar este lenguaje en un texto unitario, pero quizá eso solo sea una cuestión de gustos; porque, como decía, el género o corriente es solo una vía, lo que queda es el estilo. Y con Ciudad lineal, Dennis está aportando un libro logrado a la robustecida narrativa arequipeña.

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Una respuesta a “Ciudad Lineal”

  1. Jorge Monteza comenta la última publicación de Dennis Arias, «Ciudad Lineal».

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