Apocalipsis II: Siguas y Quilca

La Revista

siguas y quilca

El agua de la represa de Condoroma llegó a
las sedientas pampas de Majes a mediados
de los 80, gracias a un proyecto de altísimo
costo que trasvasa las aguas a través de la Cordillera, con el fin de convertir el desierto en terreno fértil. Además de los mil millones de dólares obtenidos por  ndeudamiento externo, las parcelas que prácticamente se regalaron en Majes I nos van a costar la destrucción total de dos valles tradicionalmente agrícolas de la región: Siguas y Quilca.

Lejos de aprender las lecciones de la naturaleza desafiada, las sucesivas administraciones del proyecto, encargadas a la Autoridad Autónoma de Majes (Autodema), fueron incapaces de detener o paliar la inminente tragedia, a pesar que las primeras manifestaciones del fenómeno se produjeron sólo 10 años
después de iniciarse la irrigación, en 1996

Casi veinte años después de conocerse lo que estaba
sucediendo, no se ha emprendido ninguna medida
correctiva.  Hoy en día, el diagnóstico es terminal para
el valle de Siguas y de alto riesgo para el valle de Quilca
ubicado más abajo, en dirección al mar….

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