La verdad de Guillén (*)

La Monja Gutierrez


columnista

En el desenlace del Arequipazo, después de haber dirigido discursos en una Plaza de Armas abarrotada de gente, se le acusó a Juan Manuel Guillén (JMG) de buscar la reelección en la Municipalidad Provincial o de intentar postular al gobierno regional, recientemente creado en el año 2001. En dicho momento negó toda candidatura y fue así.

En el año 2010, pese haber declarado que no iría a la reelección en el gobierno regional, la frase de “Yo no quiero, pero el pueblo me lo pide” marcó la campaña. Esa vez sí cambio de posición, y obtuvo la victoria bajo la estrategia de un “cogobierno” con las “bases sociales del pueblo de Arequipa”.

A fines del año 2013 cuando ya había afirmado que no iría a la segunda reelección, manifestó en una entrevista periodística que esperaba “tener el valor moral para mantener la decisión” (La República 29.12.2013). En lo que va del año, JMG ha repetido en reiteradas oportunidades que NO irá a la reelección, sin embargo, sus adversarios políticos no le creen y un grupo importante de ciudadanos votaría por él, si se presentara en las siguientes elecciones regionales.

¿Ya no vale nada la palabra? ¿Quedó tan bajo el nivel de la política que por más que uno quiere decir la verdad ya nadie le cree? O, ¿las estrategias de cálculo político son las que priman contra todo?

En política, la mayoría de decisiones se toman considerando los contextos. Por ello, el primer escenario fue admirable, mientras que el segundo pragmático, y el tercero decisivo para pasar a la historia.

El inicio de Majes Siguas II, después de un proceso judicial interminable; el avance progresivo de un puente donde se libraron varias batallas, y que impactará en la mirada de cada arequipeño y turista que transite por la ciudad; el apoyo incondicional de agrupaciones sociales y de personas (del sector A y E); así como el crecimiento económico sostenido de la región, pudieran constituir un contexto favorable para cambiar de decisión, y postular nuevamente. Sin embargo, la variable que el actor político nunca considera, ahora está presente: la muerte.

En el año 2012, JMG tuvo que iniciar un tratamiento oncológico en la ciudad de Lima, lo cual implicó la solicitud de licencia ante el Consejo Regional, y el consecuente pedido de vacancia por incapacidad física, presentado por sus opositores.

Los plazos del cronograma electoral se vencen y JMG afirma que va a “persistir en no postular” porque tiene una “situación de salud que no puede posponer”, mientras tanto sus competidores políticos preparan sus campañas para que tan pronto anuncien su postulación se inicie las ametralladoras de acusaciones y denuncias, lo cual evidencia que su presencia aún es importante dentro de la política arequipeña.

La figura de JMG genera amores y odios, muy propio de personajes que han trascendido las coyunturas y que por sus defectos y virtudes han marcado un periodo en la historia. Definitivamente se inicia una era postguillén, lo lamentable de ello es que los nuevos actores se corren de cualquier debate filosófico o político y en la mayoría de los casos priman más intereses particulares sobre objetivos colectivos.

 

Una respuesta a “La verdad de Guillén (*)”

  1. Nuevo columnista en El Búho: Angel María Manrique

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

SUSCRÍBETE A NUESTRO NEWSLETTER

SUSCRIBIRSE