Fiesta en el lago

La Revista

fiesta puno

La isla fue adquirida en propiedad por un español hace más de un siglo, pero un líder indígena consiguió, durante el gobierno de Sánchez Cerro, recuperar la propiedad para los comuneros quienes, desde entonces, viven acorde a sus leyes ancestrales, respetando la naturaleza, fuente de su bienestar y su concepción del universo. Sin vehículos ni ruidos molestos, la isla es un remanso de paz, donde la mayoría de habitantes alberga a los turistas para una vivencia directa por parte de los visi- tantes.

Su trajes típicos, las danzas, el sincretismo religioso y su natural alegría forman un paisaje único e irrepetible que se conserva intacta gracias al aislamiento que las heladas aguas del Titicaca le brindan. Pero hará falta más que eso para conservarlas. Las actividades productivas tienen que ver con la agri- cultura y los tejidos, donde ese estallido de color se solaza incontenible bajo el límpido cielo puneño, como un paraíso.

El arte del tejido es cultivado por hombres y mujeres, con el mismo ahínco y delicadeza…

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