Edad laboral máxima de los docentes universitarios

Columnista invitado Jorge Rendón Vásquez

Escribe: Jorge Rendón Vásquez

En casi todos los países se ha fijado una edad máxima para la docencia universitaria.

He aquí algunos ejemplos:

Alemania: entre 67 y 70 años, según los lander.

España: 70 años.

Francia: 65 años, prorrogables a 68 de los cuales en los tres últimos el docente sólo percibe su pensión de jubilación.

Italia: 70 años.

Argentina: 70 años.

Brasil: 70 años.

Uruguay: 70 años.

Las causas del establecimiento de una edad máxima, que es por lo general 70 años como se ve, son:

  1. a) cierta decadencia en la exposición de las clases y en la investigación a partir de esa edad;
  2. b) permitir el acceso de los docentes de edad menor a la máxima a los niveles más elevados ocupados por docentes que cumplen la edad máxima;
  3. c) promover una renovación en la enseñanza y la investigación, partiendo de la consideración de que es más probable que sea aportada por docentes más jóvenes.

Estas causas no tienen un carácter absoluto. Surgen como resultado de comprobaciones estadísticas, y de la necesidad de mantener la formación universitaria con el mayor dinamismo que, en promedio, brindan los docentes de edades inferiores a la máxima.

La nueva Ley Universitaria peruana, nº 30220, del 8/7/2014, se alinea, en este aspecto, con la práctica general de la enseñanza universitaria en los demás países, tanto de Europa como de América Latina. Ha fijado la edad máxima para el ejercicio de la docencia universitaria en las universidades públicas en 70 años, salvo para los docentes eméritos y honorarios que pueden ser mayores. La edad máxima de los docentes de las universidades privadas es 70 años, salvo pacto en contrario, según el Decreto Legislativo 728, art. 21º.

Esta disposición no les ha agradado a los docentes ordinarios de las universidades públicas de más de 70 años que, por el efecto inmediato de la ley, cesan como tales.

La nueva Ley Universitaria no introduce, en realidad, un cambio en este aspecto. La edad máxima de los docentes universitarios desde la promulgación del Estatuto y Escalafón del Servicio Civil del Estado, Ley 11377 de 1951 (art. 35º-b), ha sido 70 años, disposición continuada por el Decreto Legislativo 276, de 1984 (art. 35º-a), leyes que comprendían a los docentes de las universidades públicas como empleados del Estado. La Ley del Servicio Civil, Nº 30057, de julio de 2013, dispone que los docentes de las universidades públicas se rigen por la Ley Universitaria, Nº 23733, cuyo art. 52º-g dispone que los profesores ordinarios tienen derecho a “los derechos y beneficios del servidor público”.

Hasta fines de la década del noventa el cese obligatorio de los docentes de las universidades públicas al llegar a los 70 años se cumplía regularmente. Esta situación comenzó a cambiar cuando un docente se negó a ser retirado e interpuso una acción de amparo para continuar enseñando. El Tribunal Constitucional, con la composición que tenía en ese momento por decisión de la mayoría fujimorista del Congreso de la República, le dio la razón sin fundamentarla en ninguna disposición constitucional y valiéndose de una falacia. De los cuatro magistrados que resolvieron, dos eran docentes de universidades públicas y habían pasado los 70 años. Luego vinieron otras sentencias en el mismo sentido. El resultado fue que en adelante, basándose en ellas, ningún docente fue cesado al cumplir 70 años, creándose un problema que contribuyó a postrar en la decadencia a las universidades públicas y a bloquear el ascenso de los docentes menores de esa edad. Hay ahora numerosos profesores con más de 80 años y muchos con visibles incapacidades mentales y físicas.

La sentencia a la que me refiero (Expte. 594-99-AA/TC, El Peruano, 16-6-2000, pág. 3122) dice en su parte considerativa: “Que si bien es cierto, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 35º inciso a) del Decreto Legislativo Nº 276, Ley de Bases de la Carrera Administrativa, concordante con lo señalado con el inciso a) del artículo 186º del Decreto Supremo Nº 005-90-PCM, Reglamento de la citada Ley, una causa justificada para cesar definitivamente a un servidor público es cumplir los setenta años de edad, sin embargo se debe tener presente que dicha disposición no es aplicable a los docentes universitarios, ya que de acuerdo con lo establecido en el inciso g) del artículo 52º de la Ley Nº 23733, Ley Universitaria, sólo le es aplicable a los docentes universitarios los derechos y beneficios de los servidores públicos sujetos al Decreto Legislativo Nº 276, por lo que no corresponde unilateralmente a la demandada cesar de su condición de docente al demandante por el solo hecho de haber alcanzado la edad de 70 años …”

Ninguna cita ni alusión a algún artículo de la Constitución.

Esta sentencia se centra en la frase: “sólo le es aplicable a los docentes universitarios los derechos y beneficios de los servidores públicos sujetos al Decreto Legislativo Nº 276”. De la lectura del inc. g) del artículo 52º de la Ley Universitaria 23733 no se puede concluir, sin embargo, que los docentes de universidades públicas no hubieran podido ser cesados al cumplir 70 años. Al contrario, sí podían serlo, aplicándoles el artículo 27º de la Constitución que dispone: “La ley otorga al trabajador adecuada protección contra el despido arbitrario.” Esta protección la asumía la Ley Universitaria al acordarles a los docentes de las universidades públicas la garantía (derecho y beneficio) de la estabilidad hasta los 70 años, y no después de alcanzar esta edad, como sucedía con los demás empleados públicos. Por lo tanto, la acción de amparo hubiera procedido si el docente de una universidad pública hubiera sido cesado sin causa justificada antes de cumplir los 70 años.

Tan anómala situación, de la cual se han prevalido los docentes que iban cumpliendo 70 años para quedarse enseñando, pertenece ahora al pasado. El embalse provocado con su actitud ha sido desatascado con la nueva Ley Universitaria Nº 30220.

En efecto, según el art. 84º de ésta, los docentes universitarios ordinarios cesan al cumplir 70 años, disposición que se aplica a quienes lleguen a esa edad en el futuro y a quienes ya la hayan alcanzado. Esta norma se ajusta al artículo 41º de la Constitución que dispone: “La ley establece la responsabilidad de los funcionarios y servidores públicos, así como el plazo de inhabilitación para la función pública.” Los docentes de las universidades públicas ejercen una función pública y son empleados públicos, y una ley pertinente a ellos ha fijado en 70 años la edad a partir de la cual quedan inhabilitados legalmente para continuar en tal calidad, otra forma de decir, en concordancia con el art. 27º de la Constitución, que antes de llegar a los 70 años el despido de un docente universitario sin causa justificada es arbitrario, puesto que está habilitado para continuar en su función docente. Después, ya no.

En algunas universidades públicas se observa cierta resistencia a acatar la norma sobre la edad máxima en la docencia universitaria. Cierto número de docentes de más de 70 años no quieren irse, y las autoridades universitarias docentes, de más de 70 años igualmente, lo admiten. Algunos jueces han hecho lugar en primera instancia a las acciones de amparo presentadas por esos docentes, otra manifestación de la crisis del Poder Judicial. Supongo que la Oficina de Control del Poder Judicial y el Consejo Nacional de la Magistratura tendrán que abrirles proceso administrativo por prevaricato.

Un docente de derecho de más de 80 años (cesado como magistrado judicial a los 70) habría dicho que la nueva Ley Universitaria no lo comprendería, porque él ingresó a la carrera docente universitaria con la ley anterior. Se debería entender, por lo tanto, según su singular punto de vista, que él seguiría rigiéndose por la Ley 23733, no sólo en el aspecto que le conviene (que no lo ampara precisamente, como se ha visto), sino también en los demás. Esto equivale a decir que la nueva Ley Universitaria no entraría en vigencia para él ni para sus colegas mayores de 70 años (¿?). El docente en cuestión enseña Derecho Civil y es probable que en alguna de sus clases haya explicado “el efecto inmediato de la ley”, previsto en el artículo III del Título Preliminar del Código Civil, cuya fórmula es la siguiente: “La ley se aplica a las consecuencias de las relaciones y situaciones jurídicas existentes.” El artículo 103º de la Constitución fue modificado, en noviembre de 2004, para darle un texto similar, pero más preciso: “La ley, desde su entrada en vigencia, se aplica a las consecuencias de las relaciones y situaciones jurídicas existentes”, modificación que fue parte de la reforma constitucional de ese año para terminar con la nivelación automática de las pensiones del D.Ley 20530, dispuesta por esa reforma, y que, en virtud del “efecto inmediato de la ley”, se aplicó en seguida a “los regímenes pensionarios a cargo del Estado”.

9 respuestas a “Edad laboral máxima de los docentes universitarios”

  1. Avatar emilio dice:

    creo yo que el cese debe ser a los 65 años salvo que siga produciendo y publicando articulos cientifico o tecnologicos,pues la mayoria incluso antes de los 65años solo esta vegetando.

    • Avatar Lucas Oviedo dice:

      Hay profesores veteranos que vegetan; es cierto; pero también hay profesores jóvenes que vegetan. Y peor aún: improvisan. La ineficiencia, nada tiene que ver con la edad.

  2. Avatar Lucas Rengifo dice:

    Lo que todos estos olvidan es, que el sistemapa pensionario de Perú es uno de los más inhumanos y crueles del mundo. Es cierto que en Europa los cesan a los 65 años, pero allá los cesan con una pensión decorosa del orden de los 1,000 euros, que hasta se dan el lujo de venir a perú a hacer turismo. En este país de disparate y asco, la pensión de un jubilado, si está bajo el régimen pensionario de la ley 19990, es de 600 soles. Eso es un crimen.
    Es verdad que la ley anterior contemplaba esta monstruosidad: arrojar al cesante a la desesperación y a la destrucción de su hogar. pero eso no autoriza a que la nueva ley universitaria deba de repetir esta monstruosidad inhumana. Una ley se hace para ordenar la sociedad, no para hundirla en la desesperación.
    La clase dominante nos cosifica a los maestros: nos trata como objetos, como piezas que conviene reemplazar, sin tomar en cuenta que somos seres humanos con familia que mantener.

  3. Avatar Lucas Oviedo dice:

    Lo que no dice Rendón es, que allá los jubilan con una pensión decorosa que les permite vivir con dignidad. Acá en Perú los jubilan con una pensión de 600 soles mensuales. Se le toma al maestro como un objeto o pieza que se debe cambiar, sin tener en cuenta que es un ser humano con familia que mantener. Olvida Rendón, que el sistema pensionario de Perú es uno de los más inhumanos del mundo.

  4. Avatar Lucas Oviedo dice:

    Es verdad que esta monstruosidad jurídica, inhumana, ya se encontraba en la ley anterior. Pero eso no autoriza a que la nueva legislación perpetúe esta monstruosidad que atenta contra el más elemental respeto por la dignidad humana.

  5. Avatar Lucas Oviedo dice:

    Soy docente universitario con 71 años de edad, y sigo investigando. Siento un vigor y un entusiasmo mayores que cuando tenía 30 años. Es más: tengo un rico caudal de experiencia, que me hace sentirme más competente y seguro en el aula.
    Señor Rendón: el vigor intelectual y el entusiasmo, son independientes de la edad. Consulte usted algún manual de psicología evolutiva.

  6. Avatar Lucas Oviedo dice:

    Una ley se emite para mejorar la condición del hombre en la sociedad, no para degradarlo y destruirlo; y esto, coordinando los intereses colectivos con los individuales.
    Nada de esto han contemplado los despiadados propulsores de esta monstruosidad de ley. Lo ven al ser humano como pieza de un tablero de ajedrez Les faltó y les falta, una concepción humanística, holística, de la integridad del ser humano. Como decía ortega, ustedes son los bárbaros modernos.

  7. Avatar ALBEERTO dice:

    Valgan verdades, cuando se da ley, esta debe ser cumplida, por cuanto la transgresión es sancionado. Si o si los docentes universitarios deben cesar a los 70 años, por que ellos a la fecha tienen un sueldo en caso de los principales a tiempo completo y exclusivo de hasta 6,707.00 y con ello se retiran, para el caso de los que quedan en la Ley 20530. Lo injusto esta en la pensión que van a recibir los que no están en esta ley , el caso de la AFP y SNP que si como manifiestan la pensión es un insulto a la dignidad de la persona humana. Nadie hasta ahora se ha preocupado o luchado o ha sido de la iniciativa de que estas pensiones sean decorosos, por lo menos para decir así, la pensión seria por lo menos de 2,500.00 soles minimamente. Solo indignados hoy en día observamos la gran corrupción que existe en el Perú, de nuestros «famosos» presidentes desde el chino hasta ollanta, que han tenido la osadía de robar fondos del erario nacional vía coimas, tipos monetarizados, sin ningún sentido de humanidad. Por lo menos hubieran pensado en mejorar las pensiones de los empleados públicos en general; y no tanto así de los de la 728 que si de alguna manera gana bien y hasta su compensación por tiempo de servicios es de hasta de un sueldo al año, Que desigualdad?

  8. Avatar ANONIMO dice:

    El lseñor Lucas Oviedo es una excepción a la regla… la ley no se basa en excepciones… la regla es que docentes de universidades públicas sobre todo (yo estudié en una) a los 50 años nomás no dan buenas clases… cómo será a los 70??? Es terrible… además de las argollas que por el tiempo que tienen enquistados en el poder han desarrollado… casi indestructibles… son en muchos casos «dueños de la universidad»… Es terrible…
    Los sistemas pensionarios son un asco en todo el mundo, lo sabe??? ni Estados unidos se salva al respecto, puede verlo en internet…
    https://www.elblogsalmon.com/economia/en-eeuu-tambien-tienen-un-problema-serio-con-las-pensiones-y-no-por-el-sistema-de-reparto
    Lo cierto es que TODOS DEBEMOS «GUARDAR PAN PARA MAYO»…

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