La vida es breve: una antología de pequeño aliento

Cultural El Búho

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Por Giuliana Catari

Si bien el microrrelato es un género que remonta sus orígenes a la tradición oral, hoy sus características han variado a raíz del modernismo hispanoamericano. Así, la brevedad resulta ser un elemento insuficiente para determinar la calidad del texto, pues la mini ficción se presenta como una propuesta literaria que requiere también de estilo, precisión y busca parodiar la historia a través de la velocidad de los tiempos.

Con este preámbulo justificamos la aparición del texto La vida es breve (Lima, Ed. Vicio Perpetuo, 2014) a cargo del editor Julio Benavides Parra; una antología de microrrelatos que congrega veintiocho voces de autores nacionales e internacionales, quienes en un espacio de 300 palabras juegan entre los temas de la inocencia, la cotidianeidad, lo absurdo, lo fantástico, el amor y el infortunio de la vida.

Entre los autores peruanos tenemos a Maynor Freyre (Lima, 1941) escritor y periodista con el cuento: “¡Papá, llévame contigo a Lima!”, quien con magistral sutileza logra describir la historia de un delincuente y su ensoñación por el amor de su familia.

También se destaca la participación de escritores que escapan del centralismo limeño como la del escritor y director de la revista “Sieteculebras”, Mario Guevara Paredes (Cusco, 1956) con el texto “Dos mundos”, cuento que mejor contrasta las realidades sociales a través de un juego de niños.

De otro lado está Christian Reynoso (Puno, 1978), destacado escritor y periodista, quien con “La voz”, desarrolla la intriga de la historia con sagacidad y buen manejo de estilo.

Sin embargo, “Un nombre aristocrático” de Manuel Centeno Cruz (Huaraz, 1987) es otro de los relatos que mejor reúne las características de este género y que rescata con tono sarcástico y de inocencia la historia del “nombre” de un futuro hijo en la sociedad mediática.

La arequipeña María Escalante con “Dafne” revela con absoluta pericia, una singular historia llena de conflictos, soledad y tragedia en torno a la dueña de una herencia y el misterio de su muerte.

“Carretera al norte” del arqueólogo Pedro Vargas se construye entre lo fantástico y lo insólito, donde lo cotidiano de un viaje a la carretera se estriba lo ominoso de la realidad y viceversa.

Otra estupenda historia es “Rolling Stones” de Daniel Yupanqui, el cuento señala ironía del nombre del famoso grupo en relación con los problemas de salud que aquejan al narrador.

Entre los internacionales tenemos a Gisel Mendonca (Portugal, 1975) con “Cuidado con lo que deseas, no vaya a ser que se vuelva realidad”, una historia sucinta e intensa que evidencia el peligro del deseo y el límite de su magnitud.

Una selección de fabulosas lecturas de pequeño aliento -en la ironía monterrosiana- que alimentan el universo literario y describen con ingenio y tenacidad la realidad crítica de la sociedad. Algunas se muestran más sórdidas que otras y convierten las tensiones de la vida en finales indecisos que se permean entre el dolor o la risa y aunque a veces lo cotidiano rebose la escritura, la dosis reflexiva se hace presente en el terreno lúdico.

Como el maestro Monterroso lo anunciaba en Tríptico: “El humor y la timidez generalmente se dan juntos (…). El humor es una máscara y la timidez otra. No dejes que te quiten las dos al mismo tiempo.”

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