Leer para la batalla

Memorias del escribidor Avatar

gloria-alvarez

Aprender a leer es la cosa más importante que me ha pasado en la vida, dijo muy conmovido Mario Vargas Llosa en el discurso del Premio Nobel que le fue concedido en el año 2010. Y tiene razón, porque toda esa magia que envuelve la vida de un niño creada por las palabras que construyen historias con personajes de ensueño, convierte la vida de ese mismo niño en una realidad insuficiente, poco satisfecha, llena de vacíos y carencias que sólo la literatura sabe cubrir y saciar pero que, a la vez, paradójicamente, va alimentando en ese ser un espíritu de inconformismo a perpetuidad.

Estoy seguro que para Gloria Álvarez, la joven guatemalteca que ha propiciado una extensa y prolífica discusión sobre el populismo en nuestros países a partir de un discurso que dio en el primer Parlamento Iberoamericano de la Juventud celebrado en Zaragoza, aprender a leer ha sido –al igual que para el escritor arequipeño– la mejor de sus conquistas. Es indudable que a estas alturas, gozando de una admiración creciente, quizá más notoria fuera de su país que dentro de él, se aborde el protagonismo de la licenciada en Relaciones Internacionales desde su postura política, fortalecida con una oratoria inteligible y un razonamiento audaz. Sin embargo, y dada la velocidad de la información con que los medios digitales y audiovisuales, especialmente, se han referido a su participación en este importante foro español, han obviado –o quizá, subestimado–, el verdadero origen de su talento para la disertación: la lectura, apasionada y constante, impostergable y placentera.

He tenido la oportunidad de ver en el programa de internet, La Ciudad de los Libros, las presentaciones que ella hace, junto a otras desenvueltas conductoras, de algunas obras literarias que, según su opinión, merecen nuestra atención no sólo por sus cualidades estéticas, sino, sobre todo, por su fertilidad interpretativa. Resulta emotivo, por ejemplo, encontrar en las amenas explicaciones de estas jóvenes, motivaciones intelectuales para ponerse a leer Rebelión en la granja del británico George Orwell sin que esto signifique tarea o sacrificio, sino cultivación en el placer. Allí radica la claridad de las ideas y la sublevación de la persona: en el fuego de la literatura, el que incendia todo arquetipo de pasividad. La lectura, claro está, es un acto solitario que demanda exclusividad y que, como en el caso de Gloria –con una personalidad en donde la disponibilidad para el debate ha devenido inmanente–, prepara para las más duras batallas en el campo de las ideas.

Las controversias que ha logrado desatar, por supuesto, le han granjeado enemigos inevitables en algunos casos, e inesperados en otros. Los primeros son aquellos que, con hambre de poder y prácticas tradicionalistas, han visto en ella, no una potencial amenaza para sus pretensiones políticas, por ahora, dada su temprana aparición y su aún no consolidada presencia en los fueros políticos de su país; pero sí una interlocutora con la que preferirían no encontrarse en algún intercambio de ideas. Los segundos, apabullados por las cualidades discursivas de Gloria y negados para el razonamiento mínimo, se han encargado de vilipendiar su innegable protagonismo con dardos envenenados de mezquindad y hasta de racismo. Algo que, al parecer, no ha afectado la lucidez y el objetivo de esta resuelta polemista: ser parte de la construcción de una sociedad abierta a partir de la generación de una comunidad de lectores.

Ella sabe muy bien que, al contrario de lo que en otros tiempos pregonaron y practicaron algunas corrientes artísticas, la literatura, en la actualidad, no configura un motor para las revoluciones sociales ni es el fusil con que se pueden derribar regímenes autoritarios o desmantelar ideologías totalizadoras. No obstante, Gloria es consciente de los alcances individuales que ésta produce, porque ella misma es fruto de sus efectos, comprobados en la autonomía de criterio lograda y en la percepción afinada de la realidad que ha conseguido. Medios indispensables que esta librepensadora utiliza para erigirse en la duda y la reflexión madura, y para apartarse del adoctrinamiento, que suele volverse peligroso cuando la popularidad encumbra, haciéndose seductora y dando nociva prioridad a lo inmediato, como el poder, dejando en el camino la voluntad para el aprendizaje y la autocrítica.

Complace sobremanera su presencia en el terreno del debate. Su plena desconfianza en el poder la vuelve una aliada idónea de la democracia en su país y en toda la región. Pero, antes que todo eso, desde mi humilde opinión, el mundo no se compondrá si en la agenda de la joven libertaria por hacer más próspera a la gente, no está programada, primero, una conversación literaria con este escribidor, alrededor de unas tazas de café y un par de libros sobre la mesa. Sería deleitable.

Twitter: @jorgeluisod

*Foto: Luis Soto.

Imagen extraída de la página: http://www.contrapoder.com.gt/es/175/sociedad/1723

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

SUSCRÍBETE A NUESTRO NEWSLETTER

SUSCRIBIRSE