“Misivas de la Nueva Albión” de Raúl Bueno

Cultural

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Por Giuliana Catari:

Una de las características de la generación poética del sesenta es la asimilación de la poesía peninsular y la renuncia a la objetividad, tanto emocional como social. Raúl Bueno (Arequipa, 1944), poeta de esta generación y destacado crítico literario, escapa a esta característica porque reinterpreta el imaginario moderno de inicios de siglo, a partir de la simbiosis de la cultura. Marca así una diferencia con poetas limeños como Cisneros, Hinostroza o Hernández.

El poemario Misivas de la Nueva Albión (Cascahuesos Editores, 2014)que reúne la última producción de Bueno- nos invita a un diálogo sobre la cartografía de un poeta y su condición de exiliado en Europa. El título remite a esta forma de “correspondencia” que permite el uso reflexivo de las palabras que llegan al receptor y, a su vez, un tono espontáneo, confesional y narrativo. El término Albión cobra un significado dialéctico en relación al subtítulo del libro: Ventanas al Sur – 1987-2007, 2014. Estamos pues ante Inglaterra y Arequipa, lugares a los que el poeta trata con ironía y nostalgia.

El libro se divide en dos partes. En la primera, los versos dan cuenta de la importancia del ejercicio experimental y sensorial para el poeta como forma de realización personal y encuentro con la poesía. El autor no busca romper con lo tradicional sino crea una posición reflexiva a través de la re semantización cultural desde perspectivas heterogéneas.

El poema “Casi un arte poética” es un himno a la propia poesía, pues evoca su presencia en imágenes estacionales de serenidad y sosiego que, finalmente, convergen en la plenitud de la palabra y la voz del poeta. Nos dice: “… poesía / lumbre de la memoria / grito del tiempo, agua de sed eterna / vienes / como un relámpago de pupilas y médulas / a tallar la enmudecida piedra” (12). Mientras que el poema “Memorias del porvenir, año 51”, marca el inicio de las misivas familiares y el viaje por el almanaque de los recuerdos: los lazos arequipensis, la cotidianeidad de los oficios y la alegoría al paisaje neo inglés. Todo ello descrito con ironía y magistral sutilidad: “Nunca sabré / si el gran ciervo ha oído ya el tronar de los fusiles / y ya salta sobre el riachuelo, haciendo vía / entre los rojos helechos y las zarzas de otoño” (15).

“Albores de Primavera en Lyme, NH (o los cristalillos del alma en Arequipa)” muestra el diálogo que Bueno plantea en relación al sur peruano –lo andino– y el sur europeo. La Nueva Inglaterra es “un horizonte de montañas blancas”, característica propia de los acantilados de Dover, que es la primera imagen que se vislumbra al aproximarse al sur de Inglaterra; mientras que el sur arequipeño es un horizonte rodeado de riachuelos, naturaleza e infancia que simbolizan el retorno de la memoria. En ambos lugares sureños se congregan espacios de refugio y reflexión: “La ventana es más amplia que nunca y a ella / se asoman todas las colinas azules de Vermont. / Beatrix: / ¿Podrías figurar aquí mismo un cerco de volcanes / tropicales / y un aire azul, de altura / y un cielo de tenues respiraciones?” (16-17).

La segunda parte del libro está orientada a una sensibilidad más crítica y de desengaño frente a la sociedad capitalista a través de fascinantes figuras como las series de poemas del osezno y el caballo muerto. En “Trofeos de caza” —la muerte de un osezno— se cuestiona el lugar del hombre entre la modernidad y la naturaleza, la tradición y la vanguardia, la permanente lucha del civilizado y el caos de su encierro simbólico. Lo innato e inocente se mantienen suspendidos entre la fuerza de lo desconocido y el peligro del olvido. Ser dueños de nuestro raciocinio no es suficiente para vivir, el anhelo de la libertad está en nuestro exilio: “No entendía nada. Es decir, habría intentado / entenderlo todo (…) / pero nada de eso habría tenido sentido para él” (34).

“Nosotros, los de ahora”, evoca el tiempo transcurrido, la contemplación del yo poético en las voces de la vida, donde la meditación va más allá de lo cronológico y alcanza el amor, la reminiscencia y la fragilidad de lo escrito. Aquí el tiempo del exilio se torna a veces grato y otras, dócil con el movimiento perpetuo de los recuerdos. “No cuenta el tiempo que urde / las trampas del continuo movimiento / y su dócil memoria mansamente / a flote / porque somos los mismos, porque / nosotros los de ahora siempre somos aquéllos / (y no cuenta Kavafis y su triste memoria rota)” (49).

Raúl Bueno no aparta los ojos de la violencia política, pues en el poema “El enemigo principal” denuncia los atisbos literarios, la miseria democrática y la aparente salvación de la cultura. Su lucidez poética no escatima es mostrar esta inconformidad con el contexto y la historia del país y es un llamado a asumir una posición crítica. “Interrumpimos esta clase para favorecer la / revolución. / El intelectual que no se suma a la guerra / es el enemigo principal” (57).

Ya Antonio Cornejo Polar recordó que los sujetos migrantes tienen un discurso “descentrado” porque pueden hablar desde varios lugares. Así, en este poemario, Bueno transita por la ruta de la memoria desde el sur inglés hasta el sur arequipeño. El sujeto del exilio observa con quietud y añoranza su cosmopolitismo, mientras que el sujeto de su pensamiento recuerda que el espacio y el tiempo se construyen sobre la base de la tradición heredada.

Sin duda este libro es un homenaje al argos arequipensis, un viaje a las tierras literarias que han marcado al poeta y que pronto devuelve el polvo del lenguaje. “Polvo de polvo / viajando entre las nubes más altas / para terminar morando en tierra sin residencia fija / en bosque, o llano, o río, o mar insospechados” (60).

 Raúl Bueno: (Arequipa, 1944) Estudió en la Universidad Nacional de San Agustín, que le otorgó un doctorado en lengua y literatura. Entre 1997 y 2009 ha sido director de la Revista de Crítica Literaria Latinoamericana (RCLL). Ha publicado Viaje de Argos y otros poemas (Arequipa, 1964), De la voz y el estío (Lima, 1966), Lección de anatomía (Lima, 1981), Lengua de vigía &Memorando europeo (Lima, 1986). Tiene inéditos los poemarios Crónica de Babel (ex diario de Caracas), Lección de anatomía, Lira prestada y Mester de aprendizaje.

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