Libertad de expresión, ¿pero no tanta? (II Parte)

Memorias del escribidor Avatar

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Réplica a Charlie Caballero

 La prensa de la dictadura nazi operaba teledirigida desde las más altas esferas del poder y formaba parte del plan Nacional Socialista, en donde la propaganda contribuía a los objetivos políticos y se impartía a la masa sin resistencia alguna. Ciertamente, los medios de comunicación fueron fundamentales para esparcir el mensaje del régimen en la vida pública alemana. La revista Charlie Hebdo, en comparación con la prensa nazi (a propósito del paralelo que establece Charlie Caballero en su artículo[1]), se publica con financiamiento privado y fue creada por caricaturistas en su empeño por ironizar, semanalmente, sobre los sucesos nacionales, teniendo como blanco de sus críticas tanto al Gobierno francés como a los principales actores de la vida cultural y religiosa de la sociedad, logrando traspasar fronteras y apuntando cada vez más lejos con su sarcasmo. Como se comprende, no hay asideros para la semejanza.

Caballero olvida que Charlie Hebdo no sólo ha sido ácida en sus caricaturas contra el islamismo, o más específicamente, contra quienes usan dicha fe para someter al mundo a un monismo intransigente. Y lo olvida convenientemente porque en ninguna parte de su texto hace referencia a la serie de números o portadas que la revista le ha dedicado al catolicismo a través de sus figuras representativas, generando así la impresión que Hebdo posee y alimenta una cruel ojeriza a la que él denomina “islamofobia”. Viene a cuento lo dicho por Fernando Savater cuando nota que quienes detestan ver sus opiniones ridiculizadas, lo atribuyen a una determinada “fobia”: “Llamarla así es una forma de convertir cualquier animadversión, por razonada que esté, en una especie de enfermedad o plaga social. Pero, como queda dicho, la fobia consiste en perseguir con saña a personas, no en rechazar o zarandear creencias y costumbres.”[2]

En sociedades tan diversas como las europeas, y a pesar de que sus culturas en vez de enriquecerse mutuamente, en trágicas ocasiones, ponen en relieve las fracturas de su convivencia; es allí que gracias a que no se respetó la aureola de las creencias religiosas, la comisión de torturas y las condenas a muerte junto al calor de las piras se abolieron. La libertad religiosa como manifestación de una mayor como la de expresión se erige para albergar en su seno a los que creen y a los que no creen, y entre ellos a los que expresan su creencia con fervor y a los que blasfeman o satirizan los credos. El problema no es la libertad de expresión “absoluta”, sino el poder absoluto, ése que con tiranía suprime la libertad, dirige la existencia de sus ciudadanos y decide por sus vidas. Lo que Caballero identifica como ramificación de la libertad de expresión, el racismo o la discriminación sexual, pues concretamente son delitos, y los delitos se denuncian y se juzgan en una sociedad libre de fundamentalismos religiosos y políticos. Confundir la libertad de expresión con la licencia para vulnerar los derechos humanos es un enorme desatino.

Dejar inadvertido el tono victimista del discurso que utiliza Charlie Caballero, que responsabiliza a los medios de comunicación multinacionales, como las grandes editoriales, de incitar odios, venganzas y hasta ajusticiamientos; no correspondería al ojo de un diligente observador. La verdad es que el repertorio de información que ofrecen los medios escritos o audiovisuales (incluida la internet), pertenecientes o no a grandes corporaciones, no detonan cruzadas modernas o guerras santas en contra de grupos religiosos, etarios o sexuales, entre otros. La discriminación o el miedo cerval hacia el que se expresa diferente en alguno de estos aspectos es un problema cultural, no de mercado; por eso no se entiende que se pretenda apelar a las restricciones de propiedad o de contenido informativo –que es lo que se huele tras las acusaciones de hegemonía en las noticias u opiniones–, para condicionar el uso de la libertad de expresión y desconfiar de ciertos consensos como el demostrado por cinco importantes diarios europeos en la publicación conjunta del mismo editorial[3] un día después del atentado contra Charlie Hebdo, solidarizándose con las víctimas y reafirmando su defensa al pensamiento libre, guste o no, en un espíritu de apertura.

Raoul Vaneigem en Nada es sagrado, todo se puede decir (Melusina) se expresan razones poderosas para considerar las virtudes de expresarse en libertad como el camino hacia el progreso intelectual que hoy nos define y alecciona. Savater, compañero de Vaneigem, resume el libro en una sola línea: “No hay un uso bueno y malo de la libertad de expresión, sólo un uso insuficiente.”[4] No puede estar mejor dicho.

 

Arequipa, 20 de febrero de 2015.

Twitter: @jorgeluisod

 

[1] Artículo publicado en el diario digital El Búho, con el nombre Ser (o no ser) Charlie, el 02 de febrero de 2015. Ver en http://elbuho.pe/2015/02/02/ser-o-no-ser-charlie/

[2] El texto completo se puede leer en el artículo Fobia a las fobias, publicado en el diario EL PAÍS, el 16 de enero de 2015. Ver en http://cultura.elpais.com/cultura/2015/01/13/babelia/1421165743_643061.html

[3] El editorial lleva por nombre Seguiremos publicando y fue publicado de manera conjunta por los diarios Le Monde, The Guardian, Süddeutsche Zeitung, La Stampa, Gazeta Wyborcza y EL PAÍS, el 08 de enero de 2015. Ver en http://elpais.com/elpais/2015/01/07/opinion/1420663829_356628.html

[4] El texto completo se encuentra en el artículo Comicadictos escrito por Fernando Savater, publicado en el diario EL PAÍS, el 26 de enero de 2015. Ver en http://cultura.elpais.com/cultura/2015/01/26/actualidad/1422296841_628831.html

2 respuestas a “Libertad de expresión, ¿pero no tanta? (II Parte)”

  1. Avatar Renato dice:

    Tienes que tener en consideracion que no todo lo que escribe o publica un ‘periodista’ es la zarza ardiente del conocimiento o el saber. Aqui en el Peru, la mayoria de periodistas se han prostituido. Gracias a Aldo Mariategui, lo unico que le agradezco, ahora se sabe que las empresas tienen en sus bolsillos a la prensa limeña y porque no nacional. Los que nos llenan la cabeza diciendonos que la ‘inversion’ extranjera es ‘el unico camino’ para salir del subdesarrollo. Que debemos exportar Oro, Plata, Gas, Maderas etc, etc y todo lo que tenemos de valor a paises YA ricos a cambio de dolares BASURA. Eso es progreso, crecimiento y la modernidad del siglo XXI ! Eso nos lo dicen todos Uds. ‘periodistas’ como un dogma que no puede ser cuestionado o refutado . Porque de otro lado, sicariamente, utilizan a la prensa, para denigrar a quienes se manifiestan contrariamente como ‘antisistema’ o simplemente ‘rojos’. Respecto a Charlie Hebdo debo decirte una cosa. Libertad de expression es criticar a los musulmanes, reirse y ridiculizar a Mahoma a tus posibles anchas. Criticar a Israel , de la forma mas leve, es antisemitismo. La prensa tiene eso bien internalizado. Entonces no seamos arrogantes ni mucho menos hipocritas.

  2. Avatar taylor dice:

    Hay una gran confusión en todos sobre el asesinato de trabajadores (en especial caricaturistas) de Charlie Hebdó pues confunden la alegoría a la libertad de expresión con un hecho evidente que es el declarar un rechazo ante cualquier asesinato. Francamente Charlie Hebdó no es un ejemplo de libertad de expresión, sí de que el gobierno francés permite críticas xenófobas, burlescas hasta el desagrado. Sólo un ejemplo: un grupo del antiguo Charlie Hebdó se desmembró debido a que realizaron este tipo de humor pero con los judíos y sí se les reprendió (hasta fueron «prohibidos» en Francia). Digamos entonces que no son un buen ejemplo de esta libertad magnanimada y sí de la brutalidad de una religión ultraortodoxa (tanto como la judía).

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