Arequipa, con el indio al viento

Gárgola sin pedestal

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NOTA DEL EDITOR: Reproducimos artículo del autor escrito durante el Arequipazo, junio 2002, por su vigencia.

Desde décadas atrás, ya sabían las abuelas arequipeñas que alguna vez se abrirían las grandes avenidas de la libertad:  “Un día se va a bajar la indiada”, decían. No se equivocaron. A Arequipa, la Roma del Perú, como a toda Roma, hace una semana le llegaron los Vándalos, incursionando violentamente contra la Pax del Fujimorismo sin Fujimori.

Perfil del violento: edad: entre 17 y 40 años. Sexo: indistinto. Fisonomía: Un tercio de la masa corporal de cualquier ministro. Nivel de ingresos: Si algún día ingresan en la planilla de “A trabajar” tendrían que laborar 170 años seguidos para pagar lo que gastó Anel Towsend en su campaña electoral. O cuatro siglos para alcanzar los gastos electorales del presidente del Congreso. (Por eso Carlos Ferrero juega origami con billetes de 10 soles) Instrucción: Nunca han leído a Marx, pero saben por intuición que la ideología del capitalismo no son ideas sino cosas; de allí que hayan jugado bowling contra la banca, SUNAT y Telefónica. Porque,  si después de tanta palabra y compromiso firmado; si después de tanto teléfono y de tanta promesa no se puede hacer/sobrevivir una palabra/llamada. Entonces España aparta de mí este teléfono y que no quede una cabina en pie.

¡Arequipa, revolución! 144 años después, en la calle San Pedro, frente al fuerte Malakof,  (hoy un hotel horripilante) trota el pelotón de  Vándalos: escuálidos y cobrizos arequipeños. Creen ser reservistas. En realidad son miembros de la columna Los Inmortales. JM Guillén les ha ordenado prender, capturar y entregar a la policía a los vándalos saqueadores. (Huyan neoliberales) A Arequipa y al Sur se le ha salido el indio; pero al Perú de siempre le ha salido un defensor del Estado de derecho y del poder judicial: JM Guillén, defensor del mismo Estado de derecho que deja intocados los derechos de RomeroCamet y Bustamante. Del mismo poder judicial que se salta la ley para privatizar/rematar para la banca el patrimonio de miles de agricultores arequipeños. ¡Arequipa, revolución!, donde el tiempo es circular. Otra vez camina sus calles Jorge, el Hijo del Pueblo. Como hormigas, frente a los militares y sus tanquetas, el pueblo levanta barricadas. Mientras Arequipa arde y pelea  JM Guillén y los alcaldes redivivos resisten en la Gruta/Municipalidad haciendo huelga de hambre y meditación trascendental; parte del fujimorismo se cura en salud. Arequipa arde y pelea. El pueblo que jamás ha subido a un avión se viaja. Toma el aeropuerto; mientras tanto, Guillén triangula/medita entre Gandhi, Mostajo y Kerensky. ¡Arequipa, revolución!  Ya hubieran querido Luis XVI y Nicolás II esa revolución: salvaban sus vidas desagraviando al personal: una disculpa y que siga la monarquía. ¡Arequipa, revolución! El capitalismo de la globalización no se rinde: las victimas: estudiantes de la universidad San Agustín, cuyo rector hace un año condecoró a la Primera Dama Karp por ser gran demócrata y conocedora de la “realidad social”. ¡Arequipa, revolución! Al Misti se le sale el indio y a las arequipeñas se les sale la cocina a la calle con sus cacerolas, vacías de rocotos, pero con la lengua airada y picante.

¡Arequipa, revolución! Los feligreses se asfixian con humo lacrimógeno; pero el clero no está para indiadas. Mientras Arequipa arde y pelea, su Arzobispo  se retira espiritualmente y medita cómo construir la Gran Catedral de Chapi. Hay que traer entonces al  Monseñor jubilado para que haga un cachuelo pastoral y establezca la paz. JM Guillén y parte del gabinete firman el anticipo de obituario político de Alejandro Toledo.

 

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