Desubicados

Picotazos El Búho

Ante el rumbo que van tomando los acontecimientos en relación al conflicto en el Valle de Tambo por el proyecto Tía María, las autoridades y políticos arequipeños van tomando posición de acuerdo a la dirección de las olas, con excepción de los congresistas Juan Carlos Eguren (prominero) y el congresista Justiniano Apaza (antiminero) que se han mantenido en su línea y en extremos cada vez más opuestos.

Un locuaz Gustavo Rondón ha ido variando de un pedido tibio de declaratoria de Emergencia a una posición neutral y anodina. Ana María Solórzano ha salido de su silencio culposo para encarar a Southern Perú dentro de un libreto preparado por el Ejecutivo; Tomás Zamudio ha metido la cabeza bajo tierra y Marco Falconí ha reaparecido dejando su mudez habitual para abogar apasionadamente por la ley marcial.

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La gobernadora regional, Yamila Osorio, haciendo equilibrio sobre una cuerda floja, se dejó seducir por los halagos del sector «prominero» y se ha puesto detrás del gobierno repitiendo su libreto; mientras el alcalde Alfredo Zegarra hace gala de su olfato político para asumir una posición en defensa del agro y las demandas de las masas del valle de Tambo de quienes se ha convertido en vocero.

Quien parece atado de pies y manos, no sabemos por qué tipo de compromiso, es el presidente Ollanta Humala, cuyo extravío y capacidad de sumisión ha causado todo este desmadre.

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