TEATRO. Autopsia de un deseo

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Por: Juan Guillermo Carpio Muñoz

Fotos: Erick Rodríguez

El teatro conmueve cuando asistes a él y él tiene la magia de involucrarte en su drama. Dejas de ser tú y comienzas a ser un personaje u otro y agitas tus pasiones al vaivén de las escenas. Es tu vida, sí, tu sencilla vida personal, que se hace la vida de los otros en el gran teatro del mundo.

Esa magia de trastocarnos solo se puede dar si la obra de teatro y su representación son muy buenas. Y eso es precisamente lo que sucede en Autopsia de un Deseo que está representando un grupo de artistas arequipeños en estos días y que te recomiendo tener el privilegio de presenciar, conmoverte y aplaudir.

La obra se presenta los días viernes y sábados a las 8 de la noche y los domingos a las 7 de la noche, en la calle Cortaderas 120 (Yanahuara, al lado de la Clínica Arequipa, para más señas). Antes de ir tienes que llamar al 253421 para reservar tus entradas ya que, por la originalidad de esta representación en que los espectadores van pasando de un escenario a otro, solo 30 privilegiados pueden asistir a cada función.

Autopsia de un Deseo es el título que le han puesto a esta adaptación de la obra de Eugene O´Neill Deseo bajo los olmos, que incluso se ha llevado al cine. La recreación de la obra de O´Neill la “pone” en la Arequipa de mediados del siglo veinte, bajo la talentosa dirección de Carlos Tolentino y la sub – dirección de Andrés Luque. Se dan el lujo de incluir en la obra varios yaravíes arequipeños con una pertinencia y delicadeza que parecen haber sido compuestos para esta obra contando con el toque mágico de Pedro Rodríguez Chirinos. En Autopsia de un Deseo se luce un espléndido cuarteto de actores arequipeños en los que sobresale Doris Guillén quien, a mi parecer, se consagra en esta obra poniendo dulzura, intensidad dramática y una capacidad para trasmitir emociones fuera de serie y digna de aplauso.

Con Autopsia de un Deseo el teatro arequipeño se eleva a los cielos de las musas Melpómene y Talía y pone en vitrina su calidad que está a la altura de las mejores representaciones teatrales de Lima y de cualquier lugar del mundo, a pesar que aquí no contamos con escuelas de arte dramático y con auspicios sostenidos a esfuerzos tan loables como éste de Artescénica. Regocijémonos y, por favor, dense el gusto y no se pierdan este suceso artístico notable, hecho por quienes aman al teatro de veras.

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