Encadenados y la soledad de los desesperados

Arte total Columnista invitado Miguel Almeyda Morales

 

Parte del elenco rodeando al director Miguel Barreda

Parte del elenco rodeando al director Miguel Barreda

Ciudad maldita, con Ángeles caídos que recorren las calles húmedas, asfaltadas con la sangre coagulada de soledad y tiempo. Desierto de inmensas soledades compartidas.

OLD MAN

Arequipa está en el cine. Las calles, el espacio físico de una ciudad maravillosa, llena de luz, es testigo de esta historia que en realidad son diez historias que se van encadenando. Una imagen, una frase, una acción, nos llevan de un personaje a otro y vamos acompañándolos mientras desarrollan su drama, cada uno tiene su propia condena, solo la lleva de paseo por la vida.

Es una película que genera una profunda sensación de angustia.]No es fácil, no es complaciente, nos pega en el rostro con historias que podemos estar viviendo, que conocemos de otros, y quizás lo más duro, nos damos cuenta que cada ser humano que vemos en la calle puede estar en esta situación de soledad. Es una radiografía de los sentimientos.

Te hace pensar en tu propia soledad, en por qué estás haciendo lo que estás haciendo, te cuestiona. Barreda Delgado, a través del cine, cuestiona la sociedad en la que vive. Uniendo anécdotas, personajes, temores convertidos en personajes como él dice, que finalmente tienen algo en común, el miedo a la libertad. Están atrapados.

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Para qué formamos parejas, nos enamoramos, tenemos hijos, hacemos grupos, nos relacionamos, si no es para no estar solos. En qué nos ha convertido esta sociedad postmoderna, en desesperados buscadores de afectos. Vamos concediendo en la vida para no estar solos, olvidando nuestros sueños, hipotecándolos para que otros se realicen, los hijos, los hermanos, la pareja. Y cuando nos damos cuenta de que todos se fueron, ya es tarde, ya fuimos.

Actuaciones fuertes, narrativa poética, algunas de las historias son brillantes. Todo el realismo mágico que envuelve la historia de Arcadio- que se merecería una película o una obra de teatro – donde el personaje de Martha Rebaza se desarrolla en los detalles, en los pequeños gestos. No me sorprende que haya ganado un premio en la interpretación. Otro fragmento de poesía, cuando el texto de Calderón de la Barca, que en otro momento hubiera sido forzado, dicho por este personaje aristocrático, envuelto en el alcohol y la violencia, encontró un lugar perfecto.

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El personaje de Miguel Iza nos lleva de un lugar al otro de la desesperación, en medio de la oscuridad y de la sordidez del juego, la apuesta, el perdedor se hunde y nos hunde en ese submundo que existe, que está cerca. Cada noche cuando vuelvo a mi casa, veo a los ludópatas frente al casino: ojerosos, angustiados, esperanzados por que esta sea su última oportunidad.

La historia de la pareja me hizo pensar en una canción de Sabina y Páez que dice: Dormir contigo es estar solo dos veces; qué terrible tener el sueño realizado, hijos, casa, carro, perro, trabajo y sentirse tan abandonado.

ENCADENADOS está en la línea de las películas francesas intimistas, que van al interior de los personajes para mostrarnos, desde lo particular a lo general, una sociedad en crisis, tiempos de soledad, angustias y desesperada búsqueda de afectos.

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Miguel me decía en una entrevista que él hubiera querido ser escritor. Después de ver su película sé que el escritor está allí, en los textos que los personajes dicen, en los diálogos, en las reflexiones en Off que nos narran los dramas de cada uno. La poética de la palabra que se crea en un cuento o en una novela está presente. Es una forma original de escribir, el cine, la imágenes, los personajes, los diálogos, la fotografía, la cámara que sigue los detalles, va creando su propio universo mágico que espero desarrolle en otras películas.

ENCADENADOS es una película que hay que ver, para luego irse a caminar, a reflexionar, a cumplir con el ejercicio de pensar que es lo brillante del arte que sensibiliza al ser humano.

En fin, felizmente hay otra soledad, aquella de la creación, de la vida interior, de la felicidad de los pequeños momentos, del amor real y verdadero, del placer de vivir el presente con alegría. Sino después de ver la película me hubiera emborrachado de tristeza.

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