¿»Zonas mineras» o desconocimiento?

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El Producto Bruto Interno -que generalmente expresa la suma del valor de los bienes y servicios que se generan en el país durante un período determinado- sube porque el principal estímulo que reciben los agentes económicos se denomina confianza; a contrario sensu, si carecemos de confianza dichos agentes deciden postergar o suspender sus inversiones. ¿Qué es una inversión?, la decisión de arriesgar su capital y ahorros en un proyecto, una meta, etc.

¿Qué está pasando en el Perú?

Que no existe confianza en las decisiones de gobierno y menos en algunos de los candidatos o precandidatos presidenciales de los  próximos comicios electorales. Por ejemplo, cuando Marco Arana manifiesta que “hay que establecer las zonas mineras”, lo que deja traslucir es un gran desconocimiento de la actividad y lo que pretende es -consciente o inconscientemente- limitar y obstruir la alternativa con que contamos para financiar el desarrollo y generación de bienestar en el Perú.

Los países cordilleranos tenemos un gran potencial minero por las características de la formación geológica de nuestro territorio.  El conocimiento de dicha potencialidad depende del avance de las exploraciones y estas últimas, a su vez, dependen de la evolución de la ciencia y la tecnología, así como de circunstancias económicas y de la confianza que un país o territorio ofrece.

Analicemos cada una de ellas: a) Conocer el volumen de las reservas de mineral con que cuenta un país depende de que se realicen exploraciones, así como de que se haya producido suficientes excedentes económicos como para financiarlas.  Por ejemplo, se dice que Chile ya no cuenta con mayores reservas de mineral que las conocidas en la actualidad, lo cual es cierto. Sin embargo, también es cierto que la información disponible de volúmenes de reserva es la que proporcionan los actuales instrumentos de cálculo y medición como para saber si un recurso es potencialmente aprovechable.

  1. b) Cuando alguien señala que se debe establecer “zonas mineras”, lo que está expresando es que no quiere más minería. ¿Por qué? porque establecer una zona minera hace referencia a las áreas donde ya se realiza la actividad. O, ¿acaso Marco Arana podría establecer zonas mineras en áreas aún no exploradas? El objetivo no es económico, es político.  Dice sí a la minería, pero sus objeciones son de tal magnitud que nadie hará minería bajo dichas condiciones.  Ergo, no quiere minería, pero su indefinición busca confundir y dar la sensación de proponer algo sin comprometerse a nada. Cerrarle las puertas a una actividad que se consolida en otras partes del mundo es restarle competitividad al país y, por lo tanto, la posibilidad de financiar el desarrollo y de generar los recursos que demanda seguir reduciendo la pobreza, en lugar de incrementarla. ¿Es un dogmatismo ambientalista?, consideramos que no.  Es una opción política que ha optado por la sensualidad del poder, quiere someter a quienes se encuentran en la base de la pirámide, cuando de lo que se trata es de dejar en libertad al ciudadano para que quien ascienda por su propio esfuerzo. El éxito de quien fuere beneficia al Estado porque le provee recursos que no genera  por sí mismo, los que le permiten financiar el fortalecimiento de servicios tan importantes como la administración de justicia, la educación, la salud, la seguridad y, en paralelo, la infraestructura de uso público. Por consiguiente, entendido así el rol del Estado, el estímulo de los emprendimientos de sus ciudadanos es una apuesta por la creatividad, por el desarrollo y por la innovación, desafíos principales en la era del conocimiento.  La ciudadanía espera escuchar de sus actores políticos propuestas para reducir la pobreza de manera acelerada y en el menor plazo posible, en vez de discursos incendiarios que estimulan sentimientos negativos como la envidia.
  1. c) Inclusive, si se estableciesen “zonas” como destinadas a actividad minera, eso no constituye garantía alguna de que contaremos con una reserva económica suficiente.  El año 2002, cuando los precios de la libra de cobre cayeron por debajo de los 60 centavos de dólar americano, más de una de las minas que se hallaba en producción tuvo que dejar de operar por aproximadamente dos años.  Había reservas, la mina estaba en producción, pero la economía mundial se había contraído y los precios cayeron por debajo de sus costos de producción, lo que obligó al cierre de la misma.
  1. d) El pre-candidato o ex precandidato, Marco Arana, parece no haber repasado la historia del Perú.  Tuvimos los boom(s) del guano a mediados del siglo XIX, luego el  del salitre y, a principios del siglo XX -con fines diferentes-, el del caucho en la selva peruana.  Todos ellos perdieron la importancia económica que representaron porque el conocimiento científico-tecnológico inventó o descubrió sustitutos menos costosos y más eficientes.  ¿Le deberemos a Marco Arana y a su posición política el haber dejado enterrados en el subsuelo oportunidades económicas como Quilish, Conga, Río Blanco, Santa Ana, Tía María, entre otras? Esperemos que no   Recordemos que el gas de Camisea llegó a Lima después de 21 años de oposición de la misma opción política, ¿alguien resarce a la Nación por el tiempo perdido y la pérdida de oportunidad económica?

Lo expresado anteriormente demuestra que la tesis del establecimiento de “zonas mineras” carece de fundamento técnico alguno y deja traslucir el profundo desconocimiento o la mala fe o la intencionalidad en contra de la actividad minera de un sector de nuestros actores políticos.

(*) Director de Relaciones Institucionales de Southern Perú

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