Melgar, el musical

Cultural
Por: Juan Guillermo Carpio Muñoz
 musical
 
El arte es el único cielo en que logramos ser libres y podemos jugar siendo niños, o como cuando éramos niños. Más de sesenta niños y jóvenes arequipeños dirigidos por la artista Sandra Parada de Alarcón, juegan, son libres y hacen arte en un grandioso musical titulado El Grito es Melgar, que sin lugar a dudas es el homenaje más bello y sentido que ofrenda la juventud de Arequipa a Mariano Melgar en el Bicentenario de su sacrificio heroico.
 
La obra se pondrá en escena a las 7 de la noche, los días viernes 27 y sábado 28 de noviembre en el legendario Teatro Fénix, en un esfuerzo formidable que hace el novísimo Colegio Komensky. Yo que he tenido el privilegio de ver uno de sus ensayos generales, puedo dar fe, conmovido por el talento que derrochan este grupo de artistas jóvenes, que esta obra es estupenda porque tiene un guión muy bien imaginado y escrito y que convincentemente se ciñe a la verdad histórica, su música es embelesadora, la actuación de los artistas (niños y jóvenes como hubiera soñado Melgar) es notable; su coreografía, y escenografía (usando limitados recursos) son sencillamente apoteósicas porque nos recuerdan tan pronto a las danzas paleolíticas inmortalizadas en petroglifos, al teatro griego clásico, a las representaciones modernas del Catulli Carmina de Karl Orff, y hasta los extravagantes bailes juveniles de origen coreano que encandilan a los más jóvenes de nuestros días.
 
Párrafo aparte merecen sus protagonistas. Melgar está magistralmente representado por el joven actor Fabián Alarcón Parada, que con esta obra se despide porque en las próximas semanas se va a estudiar arte dramático a Buenos Aires. Llega el clímax de su actuación cuando Melgar – Fabián interpreta el “Cuando deje de alumbrar el sol de oriente a poniente, / cuando se consuma el mar / y muera todo viviente / yo te dejaré de amar” de Melgar, con enternecedora música y canto de Fabián. Las jovencitas que hacen de Silvia y de una hermana de Melgar también tienen actuaciones notables.
 
Se dirá que en esta crónica estoy reventando muchos cuetes (en arequipensis: elogios) o echando muchas flores. Sí, lo hago con gusto, porque cuetes y flores se los merecen estos artistas y, por sobre todo Sandra Parada de Alarcón que ha investigado, escrito el guión y la música y dirige a este ramillete de artistas, que son sus alumnos en el Komensky, que es un colegio innovador que educa por y en el arte, desafío y privilegio mayúsculos. Y que conste que el Komensky logra esta hazaña de hacer el mejor homenaje a Melgar sin contar con el apoyo que hubiera sido deseable de nuestras autoridades, quienes bien podrían mandar a sus especialistas a presenciar la obra y organizar al próximo año una temporada de El Grito es Melgar invitando a miles de nuestros niños y jóvenes para que la disfruten y sientan que Melgar, un joven como ellos y como los artistas de este musical, no dudó en ofrendar su vida por nuestra libertad y el engrandecimiento de nuestro Perú.
 
Si usted quiere solazarse con una obra artística muy bien puesta, no deje de verla y llevar a los que más quiere, especialmente a sus hijos y nietos. 
 
Si los musicales, o el teatro musical, vivió su apogeo en el siglo veinte en Norteamérica y hoy se hacen musicales en nuestro medio con el guión de aquellas obras; es de destacar y aplaudir sin reservas que se hagan musicales de factura arequipensis, con personalidad  y temática propia y jugando a ser libres con ese cielo en la tierra que es el Arte.

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