No perder la perspectiva

Columnista invitado

(*)

Próximos a las elecciones generales del 2016, es necesario tener presente que la ciudadanía y sus líderes políticos no deben perder la perspectiva de hacia dónde debe orientarse la evolución de la economía nacional y la viabilidad social del país.

El Perú, según algunos estándares internacionales, es un país de Desarrollo Medio que casi ha detenido su positiva evolución social en el último lustro. ¿Qué nos pasó? Algunos políticos, quienes después se tornaron en autoridades, consideraron que el crecimiento ya era suficiente y que había llegado el momento de “La Gran Distribución”, cuando la efectiva y positiva distribución de la riqueza se da por medio del crecimiento económico, la generación de puestos de trabajo, la adopción de nuevas tecnologías y la modernización del país para insertarnos de manera más ventajosa en la dinámica productiva del mundo.

La denominada “Aldea Global” es una oportunidad para el país, pero también un desafío para reacomodar nuestro aparato productivo a las demandas de la economía mundial.  ¿Podemos acceder a la economía mundial desde el Perú?, sí, el esfuerzo del Estado para suscribir Tratados de Libre Comercio está orientado a esa finalidad, a que se abran las puertas del comercio internacional para presentar lo mejor de nuestra oferta exportable; y, en función a la demanda de nuestros potenciales clientes, diseñar los planes de negocio que nos permitan aprovechar ventajas comparativas.

Cuando se habla de ventajas comparativas nos referimos tanto a nuestros productos tradicionales como a los que no lo son, aquellos que tienen mayor componente agregado y, por consiguiente, más mano de obra con niveles de calificación más altos por las destrezas que van alcanzando en el empleo de nuevas tecnologías.

Lo que tenemos que tener presente, precisamente para no perder la perspectiva, es que la economía es la Gran Articulación de muchos actores.  Desde lo local, pasando por lo regional, la esfera nacional y, finalmente, la internacional.  La actividad de esa Gran Articulación consiste en vincular productores con consumidores, sin que necesariamente a estos últimos les interese la procedencia del producto.

¿Cuál es la gran enseñanza? Que para obtener las mayores ventajas de los consumidores debemos llegar a sus mercados con un buen producto y en condiciones óptimas. ¿Qué implica condiciones óptimas?, que más allá de controlar “La Cadena de Valor” al interior de la organización empresarial, incluyendo a los proveedores, también debemos cuidar esa otra “Gran Cadena de Valor” que se denomina Perú.

Si contamos con “Grado de Inversión” (lo que implica acceder a menores tasas de interés) y, adicionalmente, mejoramos significativamente en los índices de competitividad a nivel internacional; y, en adición, decidimos eliminar lo que se ha denominado la “Tramitología”, facilitamos las inversiones y decidimos reinvertir los impuestos recaudados en la mejora de la infraestructura social y productiva, habremos logrado que la “Cadena de Valor” de cada uno de nuestros productos y servicios también tenga alcance nacional. Y, por lo tanto, habremos reducido aún más la pobreza y empoderado a nuestro recurso humano en una dinámica frente a la cual no hay marcha atrás.

Si nuestros aspirantes a la presidencia el 2016 tienen claro de que la Gran Distribución ralentizó el país y le hizo perder posibilidades de generación de bienestar a millones de ciudadanos y optan por la Gran Articulación, la perspectiva se habrá recuperado y el cambio hacia mejor está más próximo.

(*) Superintendente de Relaciones Públicas Southern Peru Copper Corporation

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