Miguel Almeyda: El artista de la vida, la palabra y la nostalgia

Cultural El Búho

A propósito de la publicación de OLD MAN una opinión sobre este nuevo trabajo.

 

poemario

 

Por Carlos Rivera 

PRIMERA IDEA 

Hay poemarios que su mensaje nos llega decodificado en las minucias estilísticas  o las revelaciones de sus  estructuras simbólicas o su significancia radica en  la inmersión sicológica, atmosferas de sus personajes o sentidos unilaterales del autor de dichos versos.

SEGUNDA IDEA 

Hay versos hechos con  finas texturas de inteligencia, encumbrado  lenguaje, cómodas metáforas  al servicio de una pulcritud creativa que desde luego sorprenden por su  perfecta belleza. Son poemas que rozan la estética y  descuartizan a la métrica y  convierten a las palabras  en un amasijo insuficiente para su exegesis poética. Vallejo es un ejemplo de ello.

Hay poetas y poesía.  Hay hombres de versatilidades  infinitas, que sueñan con la puesta escena, la cultura, los libros y la pedagogía de la vida. Hay hombres que hacen de la inconformidad su batalla personal y luchan contra la anomia social  y construyen su utopía que los justifica ante la pasividad de todos.  Por eso digo amparándome en el título de  este escrito, Miguel Ángel Almeyda es EL ARTISTA DE LA VIDA, LA PALABRA Y LA NOSTALGIA.

Yo lo recuerdo varias veces: La primera  cuando organizaba en la Biblioteca Regional Mario Vargas Llosa  una mesa de  homenaje al fallecido  Gabriel  García Márquez  y, de pronto ingresó Almeyda   con su  común saco crema y camisa negra  y  maquillaje de mimo y su sombrerito  irrumpiendo  la mesa  dejándonos  una rosa  para despedir al maestro gabo. La ternura de un artista para otro gran artista que inventó Macondo.

La segunda vez  fue más osado y ahora sí ingreso con ímpetu.  Era un  evento sobre la TV BASURA que también organizaba el que escribe estas líneas e interrumpió  el turno de los panelistas;  apareció  con una máscara cadavérica y una caja de cartón simulando ser una pantalla de Tv.  Discurseó y sorprendió.

Otra  prueba de lo artista que es nuestro autor  es su poemario Old Man.  El poemario se lee como un ajuste de cuentas. Collage de sentimientos. Leerlo en las coordenadas  del yo poético desligado del autor es un trabajo que despabila los  sentidos de su arte. El hombre-autor se une y mimetiza en cada verso, no pretende construir una obra en la cual no  exude sus experiencias y hasta su sangre.  Entonces su germinación obedece a una creativa  puesta escena de  su cronología personal: el oropel que  reviste sus lágrimas, sonrisas e ironías.

Leamos este verso que abre el libro:

OLD MAN

Sobrevivió

A la pobreza.

Al racismo

La violencia.

La guerra

El exilio

Y

La muerte

¿Acaso este verso  no nos otorga  la evidencia de todo el contenido?

Como soy cursi según acusación de mis amigos literatos y de las damas que me  abandonan, confieso que  degusté una y otra vez estos  poemas:

Poema 1 

“PEDERNAL”

Recorro tu cuerpo

Me besas

Bebo de tus manantiales

La ceremonia se respeta

Evitamos pensar  en el ayer

Porque es negarnos

Pensar en el mañana.

Me basta  contemplar

Tu desnudez

Para fundirme en vida

que es un canto.

Aun así

Vuelvas a abrir

Con la ternura de un pedernal

Esta herida mía hecha de silencio

Aun así, esperaré por ti.

 

O este otro que titula:

Poema 2

AMADA VERDADERA

Me entregaré a ti

Cansado de esperar

La hora

Del último baile

Adiós, amor perdido

Tomaré del veneno

Que me era

Ofrecido

Desde el día en que nací

Entonces

Mi querida muerte

Amada extraña

Todo estará

consumado

El poemario nos ubica en circunstancias de la vida, se alecciona y nos alecciona desde su poesía, nos quiere gritar su discurso de lucha humana, de hombre que  ha transitado por los géneros y las doncellas del arte. Amó, perdió, aprendió  a superar la adversidad del infortunio y las infelicidades  de una sociedad  salvajemente utilitarista y prejuiciosa. Pero  al final de todo lo que canta  hay un sendero de sosiego del hombre, del viejo, del humano  artista que no sucumbe y no se traiciona.

Dice el último verso del libro:

Hoy en medio de las calles

Mil veces recorridas

Cual peregrino

Voy riendo convencido

Que le gané a la miseria

Y al destino.

Nuestro artista lleva el nombre del gran virtuoso florentino y asumo que no es una  gratuita coincidencia de la vida, parece  que los artistas se hermanan, más allá de cronologías, por las sinuosidades de leer el alma humana desde la escultura  o la pintura como lo hizo  el artista italiano, y nuestro Miguel Ángel Almeyda lo realiza  desde su obra, su vida, su  performance, o la poesía que  vienen a ser lo mismo.

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