La mala fe

La columna Mabel Cáceres Calderón

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Resulta muy revelador comprobar el silencio cómplice y taimado que muchas instancias de la sociedad han guardado tras las revelaciones sobre la verdadera naturaleza de una asociación religiosa ultraconservadora como el Sodalitium Christianae Vitae.

¿No es acaso lo revelado, una serie de crímenes contra la juventud y la familia a la que dicen defender, que incluyen violaciones sexuales sistemáticas, dado que es la cúpula y su entorno cercano el que está directamente involucrado?

La sociedad peruana -lo sabemos- se caracteriza por su hipocresía y doble moral, pero todo debe tener un límite. Si quienes pretender ejercer posiciones de liderazgo, incluidos los grupos católicos y las personas de buena voluntad que no tienen que ver con estos crímenes, callan ahora, no tendrán legitimidad alguna para llamados posteriores.

Muchas de las víctimas de abusos no hablan por miedo y vergüenza, pero el resto no habla por pura conveniencia y desidia. La verdad.

La indiferencia en casos como éste es perversa y punible en el caso de las instituciones que tienen como función velar por los derechos de los sectores vulnerables y por el desarrollo integral del ser humano, lo cual presupone un estado de libertad de conciencia que se está vulnerando en menores de edad, con la anuencia de la jerarquía eclesiástica, los padres de familia, los maestros y la sociedad entera.

La libertad de culto -por supuesto- es parte de esas libertades, pero eso supone la vigencia de un estado de derecho laico, no sólo en teoría. A la luz de lo denunciado, es visible que no se puede utilizar la “tradición”, la indiferencia de los padres, la conveniencia de los políticos para no enfrentar grupos de poder, y el interés económico que subyace a todas estas prácticas para entregar la educación de centros privados y aún parroquiales, en manos de estos grupos religiosos, sin supervisión y bajo el imperio de dogmas incompatibles con la ciencia.

Este escándalo debiera haber movilizado al conjunto de la sociedad peruana, comenzando por los padres de familia, la prensa y los políticos, pero todo hace prever que será -una vez más- disimulado bajo la sombra de las sotanas y confiado a la pátina del tiempo.

Para decirlo con todas sus letras. A estas alturas me queda claro que el Sodalicio es un aparato de poder y una maquinaria económica diseñados a la medida de un personaje megalómano y con carencias emocionales que satisface a través de la dominación de un conjunto de personas, engañadas, o funcionales al esquema por conveniencia, una de cuyas expresiones prácticas es, precisamente, el sometimiento sexual.

Arequipa es una de las sociedades que más influencia ha recibido del Sodalicio, pues aunque en número sean más en Lima, proporcionalmente se registra una mayor penetración. La Universidad Católica San Pablo, por ejemplo, convertida en un eficiente centro de formación profesional, con gran potencial, tendría que haber hecho un deslinde claro con la cúpula del sodalicio y concentrarse en sus fines académicos. La existencia de grupos radicales al interior y el seguimiento de agendas extra académicas y polémicas como las artificiosas “gigantescas” marchas por la vida, o el apoyo a las compañías mineras, no hacen sino posicionarla como sectaria, ultraconservadora y elitista.

Los colegios privados de clase alta andan por el mismo camino y ya es hora de prohibir la intromisión de cultos en la tarea educativa que le compete a toda la sociedad. Si esta experiencia con el Sodalicio no sirve para aprender una lección, el sino de los tiempos lo hará. Tiempos en los que la raza, la clase social y el apellido han dejado de tener vigencia y la democracia, la diversidad y la igualdad de derechos es un mandato, no solo legal, sino sobre todo moral y espiritual. ¿O no?

2 respuestas a “La mala fe”

  1. Avatar Renato Amaro dice:

    La religion es simplemente una cuestion de FE. Expresa lo enexpresable para aquellos que CREEN que ‘existe algo’ mas alla del mundo material. Y es la religion la HERRAMIENTA

  2. Avatar Renato Amaro dice:

    La religion es simplemente una cuestion de FE. Expresa lo enexpresable para aquellos que CREEN que ‘existe algo’ mas alla del mundo material. Y es la religion la HERRAMIENTA, el lenguaje que ayuda a los fieles a entenderlo. NO se cree en el catolicismo, el islamismo o el budismo. No son cosas para CREER. Son normas, preceptos que influencian nuestra fe en Dios. Son medios para un fin.
    Comulgar con algo que es en si indefinible, eso es la religion. Es el lenguaje que ayuda a expresarlo. Darle otro valor o significado a la religion es ubicarse en el fanatismo religioso , que dicho sea de paso ES LO QUE TIENEN LA MAYORIA DE PERUANOS, QUE CREEN EN EL CIELO, INFIERNO O QUE DIOS LO VE, ESCUCHA Y JUZGA TODO SENTADITO EN SU NUBE. DIOS ES RESPONSABLE POR MILAGROS, TERREMOTOS Y DEMAS CASTIGOS Y RECOMPENSAS. Y que consideran a los curas y religiosos como a los capatazes de Dios en la tierra a quienes su palabra y obra no se puede cuestionar. Ya vemos las consecuencias.
    Es mas que evidente que un 95% de peruanos o mas demuestran una total incapacidad de pensamiento independiente y mucho menos critico.

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