Transparencia y conflictos

La columna

minería

Ensimismados en nuestros pequeños conflictos locales y la respuesta siempre desatinada de un gobierno que no da puntada con hilo, tras asistir a la cumbre global de Gobierno Abierto, en México, comprobé que la tendencia mundial es la de exigir, cada vez más, mayor transparencia a las industrias extractivas y a los gobiernos respectivos para que informen a la sociedad civil, sus tratos con estas transnacionales, con frecuencia suscritos bajo la mesa.

Nuestra Tía María, aunque no lo crean, se reproduce en Asia, Africa, Canadá y algunos países de Europa del Este, pero el papel del gobierno no tiene el grado de servilismo del nuestro, porque

está cada vez más examinado bajo una lupa imparcial y al amparo de un nuevo orden democrático mundial que promueve la Alianza para el Gobierno Abierto.

Esta alianza (OGP por sus siglas en inglés) es una iniciativa global que promete una verdadera transformación en la democracia mundial. Suscrita por más de 65 países entre los cuales está el Perú, es un compromiso para implementar en los respectivos gobiernos políticas de Transparencia, Integridad Pública (del sector), Rendición de Cuentas y Participación Ciudadana, en cuyo cumplimiento el uso de la tecnología y la política de datos abiertos, son fundamentales.

Entre los compromisos que el Perú ha suscrito para pertenecer a este selecto grupo, está la implementación de una Iniciativa de Transparencia en las Industrias Extractivas.

¿Y por qué lo hizo? Pues resulta que la conflictividad en este sector está tan extendida a nivel mundial que, hace dos años, el presidente Barack Obama anunció que los Estados Unidos se adhería a este compromiso de transparentar y rendir cuentas sobre los aspectos económicos involucrados en las actividades de las industrias extractivas de los recursos naturales, con el fin de asegurarse que cada ciudadano norteamericano reciba cuentas por cada dólar que se genere a partir de esta actividad. Y disfrute de él. Desde entonces, muchos otros países han suscrito este compromiso.

¿Qué pasaría si eso mismo se implementara en el Perú?, ¿Habría todavía un conflicto en Tía María, en Conga, en Las Bambas? Pues aunque resulte difícil de creer, el Perú sí ha suscrito ese compromiso, solo que los ciudadanos no tenemos idea de como maneja eso el Ministerio de Energía y Minas. Lo cierto es que la conflictividad no sólo no ha retrocedido, sino que ha ido en aumento. Y la respuesta es simple? esto ocurre porque a pesar de firmar papeles, el gobierno no ha implementado políticas de transparencia, rendición de cuentas y participación ciudadana, auténticas y honestas.

Las consideraciones para este pacto mundial son que se trata de recursos no renovables, de negociaciones muy proclives a incurrir en actos de corrupción, ya sea de las empresas o de los gobiernos, y la necesidad de vigilar la industria a nivel global. Hay que considerar que, tanto la alianza para el Gobierno Abierto, como la Iniciativa para la Transparencia de las Industrias Extractivas, son requisitos necesarios para los países que desean insertarse en las alianzas de comercio mundial, pues la democracia y el equilibrio mundial, se entienden y son sostenibles solo  en un contexto de acceso total a la información, vigilancia y participación ciudadana.

Así pues, si el gobierno del presidente Ollanta Humala fuese consciente de la necesidad y utilidad de cumplir estos compromisos, tal vez muchos de nuestros problemas se habrían solucionado, sin necesidad de rechazar la inversión extranjera ni dejar de explotar los recursos naturales. Obviamente los compromisos y soluciones tienen que ver con la equidad en la distribución de recursos, la responsabilidad social y ambiental , algo muy importante, el establecer prioridades para los territorios y las comunidades en juego, algo que no se aplica en el Perú.

Así, no son pocos los países que tienen rígidas regulaciones en cuanto a conservar y priorizar el agua, prohibir la explotación minera cerca de acuíferos o áreas naturales protegidas, y la participación accionaria de las comunidades aledañas a la explotación.

He ahí las soluciones, otros ya lo han hecho. Solo hace falta ser honesto y transparente, así como tener un mínimo de sensibilidad social si se está en el gobierno. ¿O no, señora ministra?

2 respuestas a “Transparencia y conflictos”

  1. Carlos Condori dice:

    Mabel dice “….Solo hace falta ser honesto y transparente”. He ahí el gran problema. Barack Obama podrá estar equivocado en muchas cosas y acertado en tantas otras. Pero nadie puede acusarlo de no ser honesto o de no amar a su gente. Aquí es todo lo opuesto. No tenemos gobernantes honestos ni que amen a su gente.
    Las preguntas clave son entonces ¿Cómo hacer para tener gobernantes honestos y transparentes? ¿Sera que no los merecemos?

  2. Ysaías dice:

    Para tener gobernantes honestos y transparentes, es necesario que los ciudadanos conozcamos los manejos realizados por los “gobernantes” servidores públicos, quienes están obligados por las Leyes a cumplir con PUBLICAR LAS ACTAS DE ENTREGA DE CARGO CONFORME A LA LEY Nº 30204, ADEMÁS DEL PRIMER BALANCE DEL SEMESTRE 2015.

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