Mariana de Althaus: el teatro limeño se queda en Miraflores.

Cultural

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Una de las primeras dramaturgas peruanas independientes, vino al Hay festival, nos cuenta cómo comenzó su carrera. Cómo se fue haciendo un espacio en el tradicional mundo del teatro limeño.

Entrevista Miguel Almeyda (El achorado culto)

¿Por qué el teatro?

Yo estudié literatura en la Universidad Católica, porque cuando salí del colegio no había una carrera universitaria de artes escénicas, solo había el TUC y yo quería tener una carrera, porque ese era el mensaje que había recibido de mi familia, la importancia de una carrera universitaria. Entonces me metí  a estudiar literatura, ahora no me arrepiento, porque eso me dio una base  de cultura general y también un conjunto de lecturas sin las cuáles, quizás ahora no podría escribir,   desde que entre a la universidad hice teatro, estudié actuación, dramaturgia, dirección, siempre en talleres. De verdad lo que siempre quise desde niña fue dedicarme al teatro.

¿Cuándo escribes tu  primera obra?

Cuando era actriz. En esa época era muy difícil conseguir trabajo en el teatro, había muy poco teatro en Lima, pocas producciones y yo quería actuar, estar metida en el mundo del teatro,así que decidí tomar un taller con Rafael Dumet que me enseñó un poco a escribir. Decidí  empezar a escribir obras para actuar en ellas, entonces llamé a Miguel Iza para que dirija la obra que yo había escrito. Así me autogeneraba trabajo y así seguí hasta que me decidí a dejar de actuar y dirigir las obras.

Háblame de esa abuela que te llevaba al teatro

Creo que tuve una enorme suerte crecer en una  familia en la que había mucha lectura, muchos libros; por otro lado tener una abuela muy teatral, aunque nadie en mi familia se dedicaba al teatro, no existía eso. Le gustaba mucho llevarme a mí  y a las nietas al teatro  de adultos, creo que eso influyó muchísimo en mi decisión de dedicarme al teatro, desde los 10 años me sentí profundamente atraída. La primera obra que vi fue Simón una obra colombiana que dirigió Gianfranco Brero y en la que actuaba Alberto Isola y Miguel Iza, esa es una experiencia muy intensa porque además no era en un teatro, era en una casa y eso a mí me encanto.

Cuando escribes, qué llega primero: Los personajes, te cuentan la historia, o tú comienzas a construirla?

Casi todas mis obras empiezan con una situación más que un personaje. Es una situación  conflictiva, los cineastas a veces empiezan con una imagen, pero en verdad lo que me imagino es una situación en la que alguien se encuentra a punto de desmoronarse  y que es lo que hace para evitar el naufragio. Y allí empiezan  a surgir los personajes, toscamente al inicio, y cuando está  fluyendo van adquiriendo  vida, teniendo otras dimensiones. Lo que más disfruto es ese momento cuando los actores le dan sentido a todo lo que a mí se mehabía ocurrido en la cabeza,  aparte de aportar una fisicalidad, los dotan de una psicología compleja , de sensibilidad, y de locura.

¿Cuáles son tus temas?

A mí me han puesto etiquetas por épocas, como soy una dramaturga que escribe las cosas que están relacionadas con lo que a mí me sucede, en el momento que lo escribo, son siempre indagaciones en torno a las obsesiones que me acompañan. Cuando era muy joven, empecé a escribir a los 22, era la dramaturga suicida, claro, a todos los jóvenes  nos da por hablar de la muerte y esas cosas,  existenciales, sin sentido. Cuando me convertí en madre, comenzaron las cosas relacionadas con la maternidad, la crianza, la familia, y creo que allí estoy. No sé qué pasará en el futuro, lo que sí sé es que los temas van a ir cambiando, porque siempre mi teatro es una excusa para poder bucear, tratar de desentrañar las cosas  que suceden en mi entorno y dentro de mí.

¿Cómo te sientes como parte del movimiento teatral peruano?

No sé si hay un movimiento, desgraciadamente podemos ver un movimiento solo en Lima, hoy hay mucho más teatro si se compara con lo que sucede en Arequipa, Cuzco. Obviamente Lima, si bien  es cierto que hay mucha más oferta, trabajo, dramaturgos escribiendo y montando, todavía hay un montón de gente que está fuera, todavía el teatro ocurre solamente en Miraflores, Barranco, San Isidro, salvo algunas excepciones, está centralizado y no tenemos canales de difusión o de movimiento. El teatro limeño se queda en Miraflores, en otros países hay fondos del estado que permiten que los grupos puedan girar, y eso es fundamental para la formación de públicos y para que los limeños nos alimentemos también de  lo que están  haciendo nuestros colegas en provincia y podamos conocer lo que sucede en el Perú, sin quedarnos todo el tiempo en el mismo sitio. Mirándonos el ombligo, porque así no nos transformamos.

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