Renato Cisneros. El Padre es la primera imagen del poder que uno experimenta en la vida.

Cultural El Búho

Entrevista: Miguel Almeyda

Con motivo del Hay Festival, Miguel Almeyda conversó con el escritor peruano Renato Cisneros, quien anuncia la primera parte de su exitosa novela «La distancia que nos separa». Son los ecos del Hay…

renato-cisneros-miguel-almeyda

¿Cómo te va con el tema de la emigración a España?

Me he aclimatado rápidamente a una ciudad nueva, que además es muy generosa. Hay muchos  escritores peruanos, muchos amigos peruanos y la verdad es que todavía no hay una sensación de nostalgia ni de melancolía, ahora hay tantos medios para comunicarse con la gente que uno podría extrañar, que se han anulado las distancias geográficas. España es una sociedad que está saliendo de una crisis económica, ahora tiene el tema del terrorismo instalado en  Europa, pero tiene unas características totalmente distintas a las de Lima, es una ciudad vivible, pacifica, civilizada.

Cambio tu realidad totalmente

Yo estaba en RPP haciendo una vida que empezaba a parecerse a una vida programada, yo sabía que si me quedaba allí, cinco, seis años más, haciendo lo mismo, no iba a pasar nada más que eso y me espanto tener mi vida organizada y visualizar mi rutina para los siguientes años. Quise romper con eso y me dije antes de tener cuarenta años, antes de tener hijos, voy a arriesgarme a tomar una decisión radical, dejar todo a ver qué pasaba. Deje  mi departamento, mi carro, mi sueldo, mi trabajo, me he ido con la novia a España y me he convertido en un ama de casa muy hacendosa.

¿Cómo tomaste el éxito de tu novela LA DISTANCIA QUE NOS SEPARA?

Para mí, el éxito es cuando un lector invierte su tiempo, no solamente en leer tu novela, sino que luego se siente por algún motivo convulsionado y busca escribirte, comunicarse contigo para decirte que tu novela lo ha acompañado, lo ha impactado, le ha gustado. Eso para mí es el éxito literario, cuando un libro escrito en la absoluta soledad, se conecta y dialoga con muchos lectores  más allá de las criticas buenas o malas, más allá de las ventas buenas o malas, cuando hay lectores que se sienten urgidos de comunicarse contigo a pesar de que no te conocen, ese momento es el único éxito literario en el que creo.

Tu libro habla de un tema muy fuerte en este país, la no presencia del padre.

El padre es la figura del poder, la primera imagen del poder que uno experimenta en la vida y quizá una novela del padre como la mía, en el fondo lo que está haciendo, tal vez, es abriendo una pregunta con respecto de cómo el poder se ha ejercido. Creo que en el Perú en los últimos veinte, treinta años o quizás más, hay en general una deuda con los modos en que el poder se organiza y se administra. A veces las novela sobre el padre son novelas sobre el poder y el Perú tiene un vacío de poder permanente a pesar que elegimos presidentes, no gobiernan esos presidentes sino gobiernan sus entornos, llegan con unas ideas pero practican otras, así que no hay poder. Elegimos un rostro, un nombre, alguien que ocupa el cargo durante cinco años, pero en la práctica no hay un sentido de gobierno estrictamente puro y eso debería preocuparnos más, estamos demasiado acostumbrados a que las elecciones sean un dolor de cabeza, pero también habría que pensar de qué manera involucrarnos más en la discusión política, es una preocupación que no nos debería ser ajena.

¿Qué tal el Hay festival?

Genial, éste es un modelo de organización con una convocatoria exitosísima, actores de primer nivel y un compromiso de parte de los asistentes, el público, que de verdad es conmovedor. Gente que ha venido desplazándose desde Cuzco, desde Tacna, para escuchar autores, eso no es solamente ser Grupie, la gente te está diciendo: queremos escuchar ideas, para  ver cuáles de esas ideas se conectan con nuestra vida, se conectan con nuestra ciudad, como nos hacen mejores personas y eso es genial. Esto no es una feria de  libros, es una feria de discusión y de ideas y la respuesta es espectacular.

¿Planes para el futuro?

Odio esa pregunta. Cuando yo siento que el futuro ya está más o menos organizado, me asquea el hecho de sentir cómo ya están programados mis siguientes años, mis planes para el futuro son: Comer en Chicha, tomar el avión a Lima y regresar a Madrid, es lo único certero que tengo. Estoy escribiendo la primera parte de La distancia que nos separa, una novela que arranca en 1819, que cuenta la historia de una mujer que es mi tatarabuela, que tuvo siete hijos con un cura. Toda una saga de relaciones prohibidas, amantes, bastardos, abortos, menos dolorosa que la de mi padre, una novela donde me he metido a ficcionar más.

Y esta imagen de tu novela qué dice, ¿que los muertos quieren hablar a través de ti?

Hay ideas, certezas que uno tiene adentro, que no sabe que las tiene hasta que las escribe y solamente en la escritura aparecen como fogonazos de una cierta lucidez. Me pasó mientras yo escribía, de pronto se me ocurrió que mi padre estaba hablando a través mío, como había hablado a través mío en el concurso de oratoria o en alguna intervención periodística. Quizá escribir el libro  era una forma de conjuro, en la que el estaba escribiendo aquello que yo quería decir.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

SUSCRÍBETE A NUESTRO NEWSLETTER

SUSCRIBIRSE