Viviendo en una sociedad BAMBA

Columnista invitado Miguel Almeyda Morales

miguel almeyda

En estos días, a raíz de un plagio evidente de textos para una tesis doctoral, se han puesto en tela de juicio los doctorados, bachilleratos y otros títulos de los candidatos a la presidencia y de otras autoridades. Le pregunté a dos amigos lo que pensaban sobre el hecho, y uno me la dio en forma de décima; el otro en forma de artículo de opinión. Aquí los resultados:

Si en el libro está la clave

De todo conocimiento

Entonces un buen intento

Es copiarse del que sabe

Y a todo aquel que le cabe

El conocimiento pleno

Nunca le será de ajeno

Que copio de otro saber

Si copiar es aprender

Entonces plagiar es bueno.

Andres Rafaele Mejia

Sociedad BAMBA

Una de nuestras inquietudes recientes, aflora en el día a día noticioso del acontecer social. A decir de grados y títulos bambas. Nos sorprendemos de todo aquello, manteniendo una doble moral. Pero es necesario precisar que la mayoría busca la paja en el ojo ajeno, sin mirar el suyo propio. Hagamos un mea culpa. Realmente: ¿Nunca has realizado plagio? ¿Ni el más mínimo?

Realmente, tiene una connotación mucho más trascendental, pues se trata de una “institución” a nivel nacional, y no de unos cuantos. ¿Cuáles son las causales que motivan éste “deporte nacional”? En mi opinión, pueden ser muchas, verbigracia: La falta de capacidad para investigar, la falta de medios, la falta recursos económicos, pues si investigas, ¿quién te mantiene?

Los famosos <<Copy>> y <<Paste>> son el fruto de la internet, por lo tanto, el ciudadano común ya no lee, no compra libros (pudiendo estar bajo diversos medios de soporte), y esto se vislumbra en todos los contextos sociales, culturales, institucionales y en todos aquellos ámbitos en donde llega el ciudadano común, pues tiene la absoluta confianza que todo está en internet, pero aun así no lo busca, no lo lee, no lo investiga. La mayoría usa el internet para chatear, con una muy alta incidencia en distorsionar nuestro idioma, y en ponderar las faltas de ortografía por doquier.

Debemos de ser prudentes con las afirmaciones que se realizan en diversos medios. Se habla del “doctorado bamba” del nuevo Presidente del Poder Judicial, pero no analizaron la adaptación tramposa de la norma de 1984 vigente en el momento del otorgamiento de dicho grado.

Se habla que un candidato a la presidencia tiene “doctorado bamba”, cuando realmente tiene el grado así nos moleste. El detalle está en que la tesis propuesta para dicho grado, tendría plagios parciales de diversas obras, sin haber hecho mención de pie de página al autor de dichos textos como corresponde, así como la fuente. Está en tela de juicio sus maestrías y las tesis respectivas, el título de Ingeniero Químico y otros grados, con las tesis asociadas a la obtención de dichos grados.

Es necesario precisar, que hace algunos años un congresista de la república, firmó 78 resoluciones supremas como ingeniero, sin tener dicho título. ¿Qué pasó? Nada.

Hace unos veinte o treinta años atrás, tomé conocimiento que muchos magistrados no solo tenían maestrías y doctorados bamba, sino que el título de abogado era realmente bamba, configurando la figura de “abogado bamba”.

Nuestra folclórica sociedad, tiene: Religiosos bamba, funcionarios con título bamba, profesores bamba, médicos bamba, ingenieros bamba, arquitectos bamba, médicos, bamba, odontólogos bamba, jueces bamba, fiscales bamba, periodistas bamba, asesores bamba, consultores bamba, empresas bamba, representaciones bamba, universitarios bamba, estudiantes bamba, madres y padres bamba, hijos bamba, medicamentos bamba, productos bamba, relojes bamba, bolsos y carteras bamba, ropa bamba, zapatillas bamba, ropa deportiva y accesorios bambas, productos de limpieza bamba, vinos bamba, champagne bamba, licores bamba, licencias de conducir bambas, gasolina bamba, crayolas bamba, monedas bamba, billetes bamba, cosmiatras bamba, peluqueros bamba, actores bamba, electricistas bamba, albañiles bamba, pintores bamba, coachings bambas, vehículos bambas, pinturas bambas, productos eléctricos bambas, productos químicos bambas, alimentos bambas, recibos bambas, documentos bambas, notarios que certifican documentos bambas, notarios que reviven muertos bambas, gimnasios que venden productos de salud bambas, clínicas bambas, grifos bambas, gaseosas bambas y me faltará una enorme cantidad de páginas por foliar para seguir enumerando el ingente universo de la universalidad de lo bamba en nuestra profana sociedad.

Es necesario acotar que no debemos dejar de lado que nos gusta consumir los CD’s o DVD’s piratas, libros piratas, servicios piratas y muchos otros productos piratas.

Es necesario definir cierta postura sobre los usos y costumbres de nuestra profana sociedad, que en ánimo de seguir con lo mismo pretende justificar situaciones que aparentemente necesitan procedimientos justificatorios sobre los que no es recomendable.

No se justifica para nada, presentar una tesis parcialmente copiada  (copias de diversos autores), ni mucho menos asumir la autoría de algo que no es nuestro.

Hans Franck.

El debate está abierto, vivimos en una sociedad de doble moral, donde todo se compra y todo se vende, donde la corrupción y el narcotráfico ya han penetrado en lo más profundo de las instituciones del estado, entonces ¿que nos toca hacer como ciudadanos? Debemos asumir la responsabilidad de hacer política activa en busca de la creación de una sociedad, justa, respetuosa de las diferencias, de participación democrática, no podemos seguir eligiendo entre el mal menor, somos responsables del cómplice silencio parecido a la estupidez de nuestra población. Acción ahora.

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