Ejercicios de escepticismo

Columnista invitado Jimmy Marroquín

I
La lucidez no es -no podría serlo- consecuencia del gozo. Su fuente es el desaliento. El escepticismo, para decirlo más púdicamente,
II
El fujimorismo -esa metástasis de la civilidad, esa supuración de la ética- se cierne como una amenaza puntual y escarnecedora. Tendrá el control total, ahora legítimo, porque proviene de las urnas -aunque fuere un desquiciamiento colectivo- del parlamento. Y si gana la hija del tirano, gobernará sin ningún obstáculo. Y en poco tiempo -porque son expertos en ello- cooptarán instituciones (Poder Judicial, Fiscalía, Contraloría, en fin) y las convertirán en sus apéndices y funcional servidumbre.
III
Será, sin abstracción posible, la regencia de la matonería, la intolerancia y la prepotencia. Pero será, también, tiempo de resistencia. Y de redención posible de la ciudadanía.
IV
Viciar mi voto u optar -si cedo al extorsivo discurso de la complicidad- por una opción que no me representa, que amalgama desde mercantilistas sin escrúpulos hasta oportunistas de toda laya, fervorosos defensores de las iniquidades del mercado y prestos difamadores -terruqueros de lo lindo-; por una opción que significa la negación de mis más entrañables convicciones y certezas.
V
Dilema moral terrible este.
VI
La peruanidad es una llaga.

Una respuesta a “Ejercicios de escepticismo”

  1. Avatar Ysaías dice:

    Plenamente de acuerdo, única alternativa: EXIGIR EL CUMPLIMIENTO DE LAS LEYES A LOS SERVIDORES DEL ESTADO PERUANO PARA INSTRUIRNOS Y FISCALIZAR EN «DEMOCRACIA».

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