Segunda vuelta

Columnista invitado

alan fairlie

Como es público, fui invitado por el Frente Amplio para postular como segundo vice-presidente. Una muestra de apertura, ya que no milito en ninguna de los partidos miembros. ( por lo cual incluso se observó mi candidatura).Hemos hecho nuestro mayor esfuerzo, y solo tengo agradecimiento, principalmente al cariño de la gente y el apoyo entusiasta al programa que se ofreció y la propuesta liderada por Verónika Mendoza. Si se confirma mi elección al Parlamento Andino, cumpliré escrupulosamente lo prometido.

Los órganos de dirección política del FA tomarán una decisión sobre la segunda vuelta, la que informarán oportunamente. A título personal, no votaré por ninguno de los candidatos, considero representan la profundización del modelo en curso y ambos asumirán los cambios legales e institucionales que consideren necesarios para su implementación. Esto, independientemente de varias personalidades que acompañan esos proyectos, por las que tengo consideración personal y profesional.

En mi opinión, no hay nada que negociar, ni siquiera conversar. Tampoco pedirles nada. Lo que haya que discutir se hará en el Congreso. Corresponde ser una oposición consecuente, plantear proyectos de ley que reflejen el plan de gobierno ofrecido al pueblo, y buscar firmas para convocar un referéndum donde la población defina en última instancia si quiere un cambio constitucional o ratifica la actual. Se debe mantener a cualquier costo el vínculo con la población, defendiendo sus derechos dentro y fuera del Parlamento, frente a la previsible arremetida que hará cualquiera de los que llegue a Palacio.

Hemos dicho por calles y plazas que no traicionaremos. Nuestra representación parlamentaria, debería presentar un proyecto de ley donde se plantee la revocatoria a los mandatarios que trafiquen con el voto popular y que incumplan el plan de gobierno ofrecido. Eso debe regir para lo que ofrezcan en segunda vuelta, para intentar ganar las elecciones. SI se bloquean en el Parlamento las iniciativas, se deben buscar las opciones de democracia directa previstas aún en esta constitución.

Se requiere urgente organización, superando las diferencias y rencillas aún existentes, logrando la más amplia unidad con el principio un militante un voto para la elección de los nuevos cargos locales, regionales y nacionales. Se vienen tiempos difíciles, pero ya hemos superado varios. Si se actúa oportuna y consecuentemente, podemos mirar con optimismo el futuro.

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