Silencio sodálite

Picotazos

Ante las escandalosas revelaciones sobre abusos en el Sodalicio de Vida Cristiana, publicadas en el libro “Mitad monjes, mitad soldados”, la dirección local del SVC no dijo nada. Luego, cuando su propio Director General, Alesandro Moroni, ha reconocido la veracidad de todas esas denuncias y ha anunciado la reestructuración del movimiento, la expulsión de su líder y el pedido de perdón, siguieron sin pronunciarse. Cuando la Comisión Especial convocada por el Sodalicio para investigar las denuncias, concluyó que todo era verdad y que, el movimiento se había formado con un estilo, casi como para delinquir, ¡siguen en silencio¡

Dada su extensa intervención e influencia en la vida religiosa, educativa y económica de la ciudad, y existiendo por lo menos una denuncia de acoso en la ciudad, lo mínimo que tendría que hacer la cúpula sodálite local es manifestarse también en relación a las dudas que -justificadamente- genera el movimiento. Y aclarar en qué situación se encuentran los jóvenes reclutados para su servicio. O si aún se enseña con los libros de Figari en la Universidad San Pablo. Y que hay de sus autoridades, una de las cuales ha sido identificado por el ex sodálite Enrique Escardó como uno de sus abusadores. La comunidad merece una explicación.

Al inexcusable silencio se suma la cerrada defensa del arzobispo, Javier del Río, para quien nada malo ha pasado con los cientos de jóvenes afectados por esos abusos en Arequipa. ¿Acaso no le preocupan esas vidas?

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