La ineludible inclusión social

El achorado culto Miguel Almeyda Morales

 

En el Perú, el tema cultural es y ha sido un tema de rupturas, aun es una imposición de formas y contenidos occidentales que difunden valores de una sociedad donde el consumo y el dinero son las piedras filosofales. Para muchos, el arte es un concepto muy abstracto, pues es una visión que nace, crece y se desarrolla desde las clases privilegiadas, las elites culturales del país.

Hoy se habla todos los días y a todas horas de inclusión social, se hacen debates sobre los excluidos, entrevistas, investigaciones, estadísticas, ejemplos, surge entonces el interés por preguntarnos ¿a qué modelo de sociedad se quiere incluir? ¿A una sociedad de consumo y de valores económicos? ¿Cuáles son los temas trasversales? Como incluimos con deberes y derechos, autoestima, diversidad, democracia y una participación consiente de los procesos culturales que nos lleven a una propuesta política de cambio en democracia, ¿incluimos a unas prácticas y formas desgastadas por una corrupción galopante que cubre como una capa toda la sociedad peruana? o buscamos un modelo nuevo donde todos podríamos hacer de este país un paradigma.

Entonces una primerísima cuestión es cómo podríamos generar una verdadera inclusión y en este tema creo que lo fundamental es:

VISIVILIZAR.

Cientos de actividades culturales suceden en el país cada día, muchas tradiciones se manifiestan en la religiosidad, otras expresiones se dan en la danza, el teatro, la música, la pintura, el cine, la literatura y se intercambian, debaten, expresan. Cientos de colectivos, redes, grupos de ciudadanos de la sociedad civil generan cada día festivales, encuentros, funciones, espectáculos que generalmente se conocen de manera local, pues no son parte de una programación más grande, de un interés superior, porque los medios de comunicación no están en la misma frecuencia que las actividades o simplemente a ellos no les interesa difundir estos esfuerzos comunitarios y colectivos. Por tanto se debe visibilizar, para sentirse importante, la gente que hace cultura en el país, muchas veces siN la intervención del estado, debe sentirse reconocida o reconocerse en los medios.

GENERAR NUEVOS VÍNCULOS

Cada generación política ha creado tejidos superpuestos, cada ONG tiene su público cautivo, cada proyecto sus beneficiarios y el estado ha hecho lo mismo, lo que ha creado una gruesa capa burocrática que nos impide avanzar en cualquier dirección. Cada grupo ha creado sus redes, sus eventos, sus objetivos específicos y generales para cumplir su cometido, necesitamos romper esta lógica de superponer eventos, organizaciones, objetivos y generar la unión de tejidos en un gran manto que no pese y que nos deje avanzar, que se una por lo común, que se mueva por objetivos a largo y mediano plazo.

Para generar estos cambios debemos generar relaciones de intercambio, de trueque, de reciprocidad, que no estén dominadas por el interés económico solamente. Pero fundamentalmente debemos unir los diversos tejidos con grandes eventos colectivos masivos, significativos donde todas las sangres puedan manifestarse. Es vital para el desarrollo de un plan nacional, programar y coordinar un calendario común en las comunidades, regiones, distritos y barrios de nuestro país.

Cambiar el racismo, sexismo, clasismo.

Vivimos un cotidiano de racismo del cual no podemos responder, no solo los casos que se han visto en la televisión, cada día hay miles de ejemplos de racismo, sexismo, machismo, donde la propia gente se echa la culpa, porque la pobreza lo primero que te roba es la autoestima, no es solo una asunto económico, sino educativo, moral, cultural. En este contexto ¿cómo recuperamos la imagen de nosotros mismos? Lo que no pasa solamente por el orgullo de ser peruano en su cocina y en el deporte, sino en la vida cotidiana, en los medios de comunicación, en los catálogos de las revistas, en la publicidad en la calle, en las fotos de las tiendas, en todas las imágenes que este país ofrece a los turistas. Somos diversos, somos de colores y no estamos en las imágenes que se proyectan en el día a día, ese racismo oculto y permanente que vivimos desde hace siglos, la exclusión de nosotros mismos de nuestra propia imagen.

Necesitamos recuperar nuestra imagen para generar un amor propio que genere autoestima. Para eso hay que buscar modelos, hay hombres y mujeres pobres que han triunfado en la vida, que han generado empresas, arte, premios, creaciones, inventos y que surgieron desde la pobreza total en los barrios. Ejemplos que viven en otros países, que han alcanzado sus sueños. Ellos son los ICONOS de esta cultura emergente, de esta propuesta que envuelve a todo el país como un telar, como un manto, como una nueva manera de enfrentarnos al racismo, a la exclusión social, política y económica, una manera diferente de alimentar y recrear esa gran diversidad que es nuestro país.

Debate en la calle, desde la cultura.

Finalmente y para iniciar este espacio de reflexión compartida creo que el debate político se va a dar a través y con la cultura en movimiento. A falta de una real comunidad política, la comunidad cultural debe asumir el reto de pensar y actuar este país, que no es solo una marca para el exterior sino una nación con sus contradicciones y esperanzas al interior. La cultura es el espacio donde se debe dar esta participación, es en el debate sobre la cultura que se van a definir la participación y el desarrollo de los movimientos sociales.

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