Brexit

Columnista invitado

 

Sin duda, constituye un acontecimiento histórico, donde confluyen diferentes factores que no abordaremos. Comentaremos en esta nota algunas implicancias de lo que viene. Primero, la negociación interna, para la que tienen un plazo de dos años. No parece probable una vuelta al proteccionismo como afirman algunos, se buscará mantener libre comercio y de inversiones. Hay procesos en los que el Reino Unido no participaba como el euro y el espacio shengen. S e ha creado volatilidad en los mercados, en parte por la incertidumbre causada por la campaña electoral sobe el costo de la salida. No será fácil, pero esperemos primen posturas más moderadas sobre la transición como la de Alemania, y no otras como las del presidente de la Comisión Europea. Paradójicamente, posturas más duras que pretendan servir de escarmiento a quienes quieran seguir el ejemplo del RU, pueden exacerbar el sentimiento anti-burocrático y reclamos de mayor soberanía. Dependiendo como se trabaje la transición se agudizarán o no tendencias a la “desintegración” europea. Pero, habrá una reconfiguración del espacio europeo. Aunque, también se abre un escenario para redefinir políticas comunitarias y atribuciones de los organismos de integración, que han tenido opciones duras frente a la crisis económica y las salidas políticas en los países miembros. Políticas de más y mejor Europa, podrían contrarrestar fuerzas que llevan a la fragmentación. A nivel internacional, no solo pierde prestigio el “modelo” de integración europeo, el más avanzado del mundo. Sino que previsiblemente retrasará procesos de negociación en marcha (acuerdo trasatlántico, UE-Mercosur), y renegociará aquellos ya suscritos. El pragmático anuncio chino de mantener estrechas relaciones tanto con la UE como con Reino Unido, parece será la norma, quitando piso a escenarios apocalípticos que algunos predicen. Inglaterra y la Unión Europea, pese al avance chino en la región, siguen siendo importantes socios comerciales, fuente significativa de inversiones y de cooperación. Países como el Perú, que ya tienen suscritos acuerdos de integración regionales, deberían tener menos sobresaltos en relación a los que no lo han hecho aún. Tienen un rol fundamental, además, en la construcción de un orden multipolar Hacemos votos, porque aún en este escenario de crisis de la integración, se encuentren soluciones que la redefinan y relancen. Planteamientos como el de “geometría variable” o “dos velocidades”, deben ser punto de partida para una nueva propuesta que haga los ajustes necesarios a los diferentes organismos comunitarios, y permitan enfrentar mejor los tiempos venideros. Debe también servir para que en nuestras regiones, impulsemos un proceso similar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

SUSCRÍBETE A NUESTRO NEWSLETTER

SUSCRIBIRSE