Sobre sueños y dictaduras

Columna de humo Jimmy Marroquín

 

No se puede vivir en rehén de un sueño que jamás se hizo, ni se hará realidad. Y peor aún si ese sueño ha devenido pesadilla -esta sí muy real-. La romántica gesta de Los Barbudos en Cuba (que insufló de auroral ímpetu gran parte del mundo) se ha convertido en la trágica caricatura que es. Y hay que decirlo sin ambages: Cuba es una dictadura. Un predio privado de los ancianos hermanos comandantes, en el que se ejerce obscenamente el derecho sucesorio. Los logros en educación y medicina no pueden obviar la ominosa férula a las libertades más elementales. Ni tampoco la pobreza y el inmenso panóptico que es su sociedad.

Y si Cuba puede exhibir sus éxitos educativos y médicos, que no justifican, desde luego, su totalitarismo incuestionable; la Venezuela de Maduro es una ofensa al sentido más elemental de dignidad y justicia. La convulsión social, la persecución política, los presos de conciencia, la clamorosa inepcia gubernamental, la cooptación de instituciones, la supresión de libertades, la corrupción y la pobreza rampante son hechos irrevocables que demuestran la catadura moral y la indignidad de ese régimen. ¿Venezuela no termina de ser una dictadura porque, supuestamente, existen instituciones, libertades formales y elecciones? Otra vez hay que decirlo, y sin ambages: Venezuela es una dictadura en los hechos, una parodia grotesca e infame que se hace llamar socialista.

Y no puede omitirse, desde luego, el burdo y condenable acto de liquidación de la oposición en el parlamento, al servicio de un inocultable propósito de perpetuación en el poder, que acaba de perpetrar Daniel Ortega en Nicaragua. Este otrora legendario líder sandinista, ahora personaje próximo a la vileza, pretende calcar en su país la horma del poder dinástico propia de los Castro: su esposa figura como su vicepresidenta en su plancha presidencial, en pos de su tercera reelección y sin rivales a la vista, gracias a sus artimañas. Y sus hijos participan del gobierno, cómo no.

Todos estos regímenes (el de Evo Morales está próximo a serlo) tienen en común denominarse socialistas, o progresistas, y esta sola enunciación produce una suerte de extorsión sentimental en muchas personas que se proclaman de izquierda, que les inhibe o refrena una postura crítica. Y muchas veces se traduce en un estándar de evaluación flexible, que condena vehementemente dictaduras de derecha, y justifica, vanamente, las de izquierda. Hay que liberarse de este gravamen moral. Mujica gobernó en democracia, realizó políticas elogiadas mundialmente, dio un ejemplo de austeridad elocuente en el poder y respetó escrupulosamente las instituciones y libertades. Un real paradigma de una izquierda moderna y dialogante, que debe siempre reivindicarse.

Considero que es deber de todo izquierdista (cuya lealtad a esta convicción debe estar depurada de anacronismos y supercherías, colindantes con el autoritarismo, la necedad y la intolerancia) condenar regímenes como el cubano o el venezolano, dictaduras que no pueden, de ninguna manera, encarnar la ética izquierdista; aquella que se sustenta en la creencia de que la dignidad humana es el bien supremo que debe cautelarse en la sociedad, y que se manifiesta en el irrestricto respeto de todas y cada una de las libertades que posee el hombre.
Solo así será posible la consecución de la justicia y la equidad.

 

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Una respuesta a “Sobre sueños y dictaduras”

  1. Oscar chavez dice:

    Los peruanos , sobre todo las grandes mayorias, estan desinformadas por los medios de comunicacion dominantes y manipuladores ( prensa escrita, hablada y televisada) , que defienden los interesese de pequeños grupos de poder, tradicionalmente mas cercanos a los intereses geopoliticos y economicos de algunos paises desarrollados hegemonicos y empresas dominantes , a los que se adaptan y dan facilidades para explotar los recursos naturales agotables de paises en desarrollo, con un minimo de valor agregado, dejandonos migajas en el pais para nuestro desarrollo. Los pueblos en desarrollo necesitamos, un verdadero analisis integral, de caracter geopolitica, economica, politica y social. Nosotros, necesitamos integrarnos a nivel latinoamericanos, tenemos los recursos naturales , y un mercado de 500 millones de habitantes. En esa direccion deebiera explorarse nuestras posibilidades de desarrollo.

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