María Elena Moyano

El achorado culto Miguel Almeyda Morales

 maria-elena-moyano

Llevo días siguiendo tus pasos

Encontrando tu ruta en el arenal

De Villa el Salvador

Que ahora es una gran ciudad

Llevo muchas horas escuchando

A los que te conocieron

Contándome historias sobre ti

Dicen que te ven caminando por la ciudad

Algunas noches

Entonces camino también por ella

A ver si te encuentro y puedo reír contigo

Otra vez…

 

Para mucha gente estos nombres no significan nada, Pascuala Rosado, Juana López León, Consuelo García, María Elena Moyano… Son mujeres que construyeron organizaciones como El vaso de leche, los comedores populares, los comités de madres, todas ellas de origen muy humilde, popular, que se fueron convirtiendo en lideres comunitarias y luego en líderes de izquierda en un contexto muy complicado para el país. Otra cosa que comparten estas mujeres es que fueron asesinadas durante el conflicto armado que se dio en el país entre 1980 y el 2000.

Muchas organizaciones de base, de vecinos, de ronderos, de campesinos, de mujeres, sindicales, políticas de izquierda, de arte y cultura, de teatro, de profesionales, dieron la cara y lucharon contra la insania terrorista de los grupos armados Sendero Luminoso y El Movimiento Revolucionario Túpac Amaru. Por tanto, y a pesar de que se ha hecho una campaña feroz para que la gente olvide, la memoria colectiva los tiene siempre presentes.

María Elena Moyano dijo un día:

 

Estamos sufriendo, por un lado, la situación económica producto de una política neoliberal que está oprimiendo y aplastando al pueblo, a los más pobres. Por otro lado las fuerzas militares están violando los derechos humanos. Hay miles de muertos que no se pueden olvidar. Y está, de otra parte, el grupo terrorista que también aniquila a dirigentes populares y pretende atemorizar e imponer el terror. Hoy socava los comedores populares, donde se encuentra la gente más pobre. Frente a eso nosotras planteamos, en primer lugar, cambiar la situación política y económica; planteamos alternativas que generen empleo, aumento de sueldos y salarios; que haya una equidad en la tributación; que se cambie la política alimentaria y se fortalezca al campesinado, en vez de darle armas, que a los campesinos se les den maquinarias, semillas, apoyo. Contra este grupo que dice «luchar por la justicia», nosotras levantamos nuestra propuesta de autogobierno desde el propio pueblo. Creemos en las organizaciones que el pueblo ha generado por necesidad, ante la situación económica, y creemos además en la autodefensa del pueblo. Estamos convencidas que debe cambiar esta situación agobiante para que los necesitados tengan posibilidades en todos los niveles: en salud, educación e incluso en la política, porque hay una clase política elitizada. El pueblo no ha tenido participación. Esta alternativa que se viene construyendo desde las bases se sustenta en la solidaridad, en la democracia popular, en la autonomía frente al Estado y  en la justicia.

María Elena Moyano fue asesinada y su cuerpo dinamitado por Sendero Luminoso el 15

de febrero de 1992, cuando asistía a una actividad de un Comité del Vaso de Leche en

Villa Salvador, en compañía de sus hijos Gustavo y David Pineki. Su asesinato impactó al pais entero. Su entierro representó una de las expresiones multitudinarias más importantes que se recuerden. Cerca de trescientas mil personas acompañaron el féretro, en lo que representó la muestra más contundente de repudio al terror de Sendero Luminoso. ¿Por qué su muerte? Ciertamente ella representaba la esperanza para un Perú cansado de la violencia y un peligro concreto y real para los planes del terrorismo.

En estos días estoy en Lima, buscando y encontrando mucha información sobre los últimos días de María Elena, de esa parte humana que ella tenía, como madre, como amiga, como compañera de lucha, como mujer de izquierda y en esa dinámica voy descubriendo otras mujeres y hombres que dejaron su vida para que nosotros hoy podamos tener democracia, paz, libertad, justicia…

No hemos pagado nuestra deuda con ellos, el juramento de la joven congresista del Frente Amplio, Indira Huillca, hija del asesinado dirigente de construcción civil Pedro Huillca, me estremeció, pues vivimos en un país frágil de memoria, donde todavía no hemos superado ni asimilado verdaderamente las consecuencias de la guerra interna, sino preguntemos a los familiares los 15,000 desaparecidos que aun buscan a sus familiares, si ellos creen que hay que pasar la página y olvidar.

Para terminar por ahora les dejo un texto que ella escribió:

 

 

 

La revolución es afirmación a la

vida, a la dignidad individual y colectiva;

es ética nueva.

La revolución no es muerte ni

imposición ni sometimiento ni fanatismo.

La revolución es vida nueva, es convencer y luchar por

una sociedad justa, digna

solidaria at lado de Las organizaciones creadas por ,

nuestro pueblo, respetando su democracia y gestando

los nuevos gérmenes de poder del nuevo Perú.

Yo seguiré al lado de mi pueblo, de las mujeres, jóvenes y niños;

luchando por paz con justicia social.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

SUSCRÍBETE A NUESTRO NEWSLETTER

SUSCRIBIRSE