Soledad Piqueras Villarán, déjame tener rabia

El achorado culto Miguel Almeyda Morales

Cuando el pasado muere, debe haber un duelo.

Pero cuando el futuro muere, debemos dejar espacio a la rabia.

soledad piqueras

Foto de Verónica García, Mercado San Camilo.

Era semana santa, habías organizado un performer en uno de los espacios públicos de Arequipa. En el patio del local un cristo ensangrentado era golpeado por un soldado romano que le gritaba: ¿Dónde están ahora tus amigos?  ¿Dónde están los que defiendes? ¿Dónde está tu pueblo? La imagen era muy fuerte, con magníficas actuaciones. Tú estabas escondida entre el público dirigiendo en voz baja, acercándote, controlando la energía de los actores, observando la reacción de la gente. Fue allí que te volví a encontrar después de mucho tiempo, nos abrazamos con esa manera tan especial  tuya de dar afecto, vi el performer, te propuse que lo llevaras a la calle, me miraste sorprendida y tomaste la proposición inmediatamente. Felizmente apareció el fotógrafo Jorge Bedregal junto a su compañera Verónica para registrar el fenómeno, tus personajes salieron a la calle, poco a poco se fueron apropiando de ella y del espíritu de la semana santa. Cientos seguían al cristo ensangrentad tomándole fotos, registrándolo en video, en sus aparatos, una imagen perfecta de postmodernidad; iba arrastrándose entre los autos golpeados por el soldado romano que repetía su discurso: ¿Dónde están ahora tus amigos? ¿Dónde están aquellos que te querían? ¿Dónde está tu pueblo? Entonces sucedió…Algunas mujeres que observaban comenzaron a llorar, se dio el fenómeno de traslación, mucha gente se identificó, para ellos era el Mesías y era Jerusalén. Cuando llegaron a la plaza de armas el público abría camino gritando: ¡ No lo golpees, no le pegues, déjalo libre…el cristo llego a las puertas de la catedral, la gente seguía al personaje gritando, llorando, sintiendo emociones que quizás se sintieron hace dos mil años cuando el verdadero fue golpeado, humillado, abandonado por aquellos que amaba y llevado al sacrificio en el Gólgota.

Cuando todo terminó, en el hotel de la calle Peral, donde habías puesto tu cuartel general, nos quedamos hablando horas sobre lo que acabábamos de vivir. El teatro, la vida, la muerte, la religión, analizando el fenómeno me  explicabas conceptos, tus alumnos te miraban fascinados, con la actuación de los personajes, ellos había trascendido en el tiempo y en el espacio. Tú también. Luego te quedaste sola, pensando seguro en cómo hacer trascender tu forma de ver el teatro.  Buscando nuevas maneras de expresarte.

Una noche salimos a bailar, la salsa llenaba de música la discoteca, el maestro Héctor Lavoe nos  decía:, Todo tiene su final, nada dura para siempre, tenemos que recordar, que no existe eternidad…Reíamos a carcajadas como debe ser y entonces comenzaste a improvisar tus movimientos, jugabas con el ritmo, te seguí,  nos convertimos en dos danzantes  que se conectaban a través de la música, reímos mucho recuerdo, aunque de vez en cuando te quedabas pensando en silencio, en algún lugar de tu mente extrañabas a tus hijas, tus padres…

Nos fuimos con Vicho Mendoza, el último bohemio, a seguir la noche. En su casa vimos y escuchamos a Susana Baca en concierto, hablando del profundo racismo de este nuestro país. Al amanecer caminamos por la ciudad vacía, otra vez el silencio te cubrió con su manto, caminé a tu lado, pensando en mis propios demonios, entonces vimos como el brillante sol de Arequipa abría con sus rayos de nuevo la vida.

Entre conversa y conversa, caminatas, almuerzos, cenas, talleres, discusiones, te propuse hacer un personaje que trabajara con el mío: VERITA CALA. Aceptaste. Ensayábamos en  la sala del Cultural, recuerdo que la primera vez llegaste con tu ropa de trabajo, toda vestida de negro, te di un vestido de novia y una máscara maravillosa que el maestro Amiel Cayo me había dado, una máscara puneña de la muerte. Te pusiste el vestido y comenzaste a danzar, un tango, otro tango, Astor Piazzola llenaba la sala de bandoneón y tristeza, nostalgia, melancolía, la máscara fue cobrando vida, brillando, caminado, corriendo, dando un salto, lentamente, jugando con las manos, los pies mezclaban ritmos, tu memoria ancestral te llevaba, en ese momento pensé en el tiempo cuando te conocí, allá en la casa de los Yuyachkani, cuando fui TIMON de Encuentro de zorros y tú, jovencita, hacías la escuela de formación.

Tenías miles de proyectos, sobre el género, la discriminación, la intolerancia, trabajaste con presos, con mujeres golpeadas, con enfermos de VIH, con el movimiento LGTB, con mucha gente que era rechazada por diferente. Luchaste a través del arte por los derechos de todos. Viviste con intensidad, con furia, con rabia, con amor y ternura, con convicción. Que hayas habitado este mundo y haberte conocido ha sido para mí, un privilegio.

Esta noche hubo luna llena,  he subido al techo de mi casa con un vino y he bailado contigo, improvise, jugué, la luna iluminaba mi rostro por donde corrían lágrimas de rabia, porque no  acepto tu partida. Entonces supe que tendría que esperar a que cumplas la promesa que nos hicimos. Que si alguno partía primero vendría a contarle al otro que sí había vida después de la muerte, porque hasta de eso conversamos. Soledad aquí quedan tus tesoros, tus hijas, el legado al futuro de una mujer maravillosa, madre tierra, hija de madre tierra, hermana de madre tierra.

Adiós Soledad Piqueras Villarán, ahora estarás siempre en mi corazón y en el corazón de todos los que te aman…

8 respuestas a “Soledad Piqueras Villarán, déjame tener rabia”

    • Avatar MARIA EUGENIA BLANCO LLOSA dice:

      QUE DESCRIPCION HERMOSA DE UNA PERSONA QUE NO CONOCI, NO TUVE ESA SUERTE TUYA, PERO SOY AREQUIPEÑA Y ME SIENTO DE FELIZ DE TU ESPEPRIENCIA ALLA Y LA FORMA COMO DESCRIBES LA ESTADIA
      DE USTEDES ALLA, UN PRIVILEGIO QUE HAYA SIDO EN AREQUIPA MI TIERRA QUE AMO, FELICITACIONES Y
      NO DEJES DE CONTARNOS MAS DE ELLA UN PERSONAJE POR SIEMPRE, ME IMAGINO COMO LA ESTRAÑARAN
      DESCANSA EN PAZ DUEÑA DE TUS SUEÑOS.

      MARIA EUGENIA BLANCO LLOSA

  1. Avatar Suzan Boza de Piqueras dice:

    Gracias por compartir tan bello relato…así era Sole y las has elevado al altar donde pertenece.
    Un abrazo

  2. Avatar Jota Hurtado dice:

    Entre la rabia y la tristeza.

  3. Avatar Miryam Reategui dice:

    Una hermosa remembranza de Soledad, una muchacha intensa y sensible que conocí desde niña, y que su desbordante angustia la arrancó de este mundo incapáz de sostenerla.

  4. Avatar cepe dice:

    Excelente esa faceta, hay alguien que compartió en su vivienda, sus últimos días en esta vida terrenal, un abrazo para esa persona muy especial, NO DECAIGAS, TODO ES PARTE DE LA VIDA CÍCLICA QUE EL DIVINO NOS DA.

    Gracias de todo corazón por la motivaciones y enseñanzas que dejo Sra. Soledad a sus re bautizados en la vida de arte y lucha que ud. compartió, permita les a ellos seguir en su ciudad de origen, de cada uno de ellos, su lucha.

    Para esa persona que AMO Y RESPETO.

    FUERZA Y HAZLO EN TU CIUDAD.

  5. Avatar nanzi dice:

    Muy lindo gracias por momentos compartidos con un alma tan noble

  6. Avatar Vivian dice:

    Bella Soledad que todas las mujeres peruanas tengan tan solo una gota de ti y tu gran corazon…haria una nueva era. La era del amor sin fronteras.

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