Nuevo escenario mundial

Columnista invitado

 

Casi 3.000 personas murieron el 11 de septiembre de 2001 (11-S), cuando 19 atacantes suicidas de Al Qaeda (organización paramilitar islámica) secuestraron cuatro aviones comerciales y los estrellaron contra las Torres Gemelas de Nueva York, el Pentágono, en Washington, y sobre un campo de Shanksville, en Pennsylvania. Fue el primer ataque extranjero en territorio continental de Estados Unidos en casi dos siglos, lo que motivo posteriormente las invasiones de Afganistán (2001) e Irak (2003), lideradas por Washington, y en donde la guerra aún sigue causando estragos más de una década después. A  pesar de  que Al Qaeda y Bin Laden (ejecutado años después) se atribuyeron  el ataque, aún  existe gran cantidad de interpretaciones  sobre este ataque. Hay algunos que señalan   que se trató de un auto-ataque, pensado por la cabeza  del gobierno estadounidense con el propósito de justificar los bombardeos a naciones autónomas como Irak y Afganistán, apoderarse de los recursos de esos países y enriquecerse a través del negocio de la defensa. Al margen de ello, queda claro que el escenario mundial ha cambiado. Recordemos que después de la Segunda Guerra Mundial se firmó el famoso tratado de Yalta (acuerdo  de carácter político internacional donde están las conclusiones fundamentales a las que llegaron las tres Grandes Potencias de ese entonces, Gran Bretaña, EEUU y la URSS.) . Es allí donde nace el sistema bipolar. Si bien se continuó insistiendo formalmente en el reconocimiento de la soberanía absoluta de todos los Estados, principio sobre el cual la ONU fue organizada y continuó el trabajo de la Sociedad de Naciones. Sin embargo, en la práctica, aparecieron en el mundo dos centros de toma de decisiones a nivel mundial, los EEUU y la URSS. Estos eran dos sistemas político-económicos alternativos, el capitalismo mundial y el socialismo mundial, respectivamente. Fue así como la bipolaridad estratégica se fundó sobre el dualismo ideológico y filosófico, el liberalismo contra el marxismo. Este mundo bipolar se basaba en la comparabilidad simétrica de la potencial paridad económica y estratégico-militar de los bandos en guerra, estadounidense y soviético. Al mismo tiempo, ningún otro país afiliado a un bando en particular tenía ni remotamente un poder acumulativo comparable a los de Moscú o Washington. Por consecuencia, había potencias hegemónicas a escala mundial, cada una rodeada por una constelación de países aliados (dependientes, en un sentido estratégico). En este modelo, la soberanía nacional formalmente reconocida perdió gradualmente su peso. En primer lugar, los países asociados ya fuera a una u otra potencia eran dependientes de las políticas de ese polo. Por lo tanto, dichos países no eran independientes y los conflictos regionales (desarrollados generalmente en áreas del Tercer Mundo) rápidamente ascendían hasta una confrontación de dos superpotencias que buscaban redistribuir el equilibrio de influencia planetaria en los “territorios en disputa”. Esto explica los conflictos en Corea, Vietnam, Angola, Afganistán, etc. En este escenario existía una tercera fuerza, el Movimiento de Países No Alineados. Consistía en algunos países del Tercer Mundo que se negaron a tomar una elección inequívoca a favor del capitalismo o del socialismo, y que en su lugar prefirieron maniobrar entre los intereses antagónicos globales de los EEUU y la URSS. En cierta medida, algunos tuvieron éxito, pero la posibilidad de no alineamiento supone en sí la existencia de dos polos, lo que en mayor o menor medida equilibra al uno con el otro. Tras el colapso de uno de estos  dos polos (la Unión Soviética se derrumbó en 1991), el sistema bipolar también se derrumbó. Esto creó las condiciones previas para el surgimiento de un orden mundial alternativo, liderado por los Estados Unidos y los países de la OTAN ( Organización del Tratado del Atlántico Norte) sobre la base de la ideología capitalista liberal-democrática,   ampliando a una escala global su sistema socio-político . Precisamente, esto se llama un mundo unipolar u orden mundial unipolar. Sin embargo, años después, las crisis económicas que se dieron en EE.UU así como en la zona euro sumado  al crecimiento de Rusia se ha convertido en parte del nuevo orden internacional emergente que se desarrolla en torno a los países  BRICS (asociación económica-comercial de las cinco economías emergentes : Brasil , Rusia, China, India y Sudáfrica) en particular en torno a Rusia, China y la India, quienes han profundizado los lazos estratégicos con América del Sur, donde un papel importante todavía lo juegan Brasil y Argentina. Ante ello, hoy el escenario es algo más parejo, existen poderosas potencias regionales y bloques de poder; así como   nuevas potencias emergentes  que vienen participando más activamente  de los  procesos que determinan la arquitectura global de fuerzas, en la política, la economía, la energía, la demografía, la cultura, etc. Este parece ser el nuevo escenario de este siglo XXI.

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