REPORTAJE. San Lázaro, el origen

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Es el barrio más representativo de la antigua Arequipa. Según la tradición, fue en este barrio donde se fundó la ciudad blanca y se asentaron los primeros españoles. Fue el escenario del primer mestizaje, hasta hoy.

San-Lazaro

(Foto: Erick Rodríguez. Galería de fotos en la edición impresa)

Esta zona empinada, a la orilla del Río Chili, había sido habitada por los Yarabayas, en mayor proporción. No obstante, también se han encontrado restos arqueológicos de los Collas, Lupacas, Tiahuanacos, Carumas y Ubinas.

Luego, cuando se decidió fundar la ciudad, con Garcí de Carbajal a la cabeza de la repartición del damero central, se desplazaron hacia la pampa sobre la que hoy se edifica el Centro Histórico, la plaza y los templos más importantes.

Siendo más antiguo que el casco central, todo el Barrio San Lázaro está construido con sillares blancos y pavimentado con adoquines negros. La peculiaridad de este lugar lo constituyen las callejuelas y pasajes estrechos, sus pequeñas plazas y amplias casas. Un pequeño puente, todo de sillar, cruza una corriente de agua rápida y une la Ermita y su Plazuela con el resto del barrio.

Surgen de este modo el callejón del Violín, con su gran arco de entrada y una casa de 1825, el callejón de Bayoneta, estrechísimo, el callejón de los Cristales, sin veredas, y la calleja del Combate Naval. Debajo de esta calle se encuentra la Plazoleta de Camporredondo, antes Plazoleta del Matorral, que en un principio fue un mercado, lleva este nombre en honor al general que inicialmente habitó el lugar, asimismo destaca porque los Monjes Dominicos construyeron aquí la primera ermita, que pasó a ser parroquia y, finalmente, la Iglesia de 3 Campanas. Es triangular, inclinadísima y en su centro existe un obelisco que señalaría el sitio de la primera fundación de la ciudad.

Actualmente se elabora allí el famosísimo Pan de Ripacha, hecho a base de trigo y horneado tradicionalmente con leña; pan de sabor muy característico especial para el adobo arequipeño.

Aquí se construyó la primera capilla de la ciudad, actualmente refaccionada en su estructura, después de varios terremotos. Fue reconstruida en 1855, pero su fachada fue reemplazada en 1952.  Luce una elegante espadaña, única en Arequipa, de sillar de tres ojos con campanas y un ojuelo vacío.

El conjunto arquitectónico de San Lázaro fue declarado Ambiente Urbano Monumental, el 28 de diciembre de 1972, por el Instituto Nacional De Cultura (INC).

La Agencia de Cooperacion Española y la Municipalidad provincial han trabajado varios años en la restauración integral del antiguo conjunto monumental Barrio.

Recientemente, una nueva remodelación dejó al barrio en estado óptimo. Fue con ocasión de celebrarse en la ciudad el Encuentro de Ciudades Patrimonio, en 2015, obra en la que el Gobierno Regional intervino contribuyendo con su financiamiento.

El alcalde provincial, Alfredo Zegarra, resaltó que la obra requirió una inversión de 5 millones de soles y su objetivo fue contribuir a la conservación del patrimonio cultural arquitectónico de la ciudad, reconocida como “Patrimonio Cultural de la Humanidad”.

El historiador Juan Guillermo Carpio Muñoz, quien reside en una bella casona de este barrio, escribió los siguientes versos en su homenaje.

¡Alondritay!

 (Aire de yaraví andino)

Aquí en San Lázaro fue:

Brotó el agua de la vida

De esta Villa tan hermosa,

De esta mi tierra florida.

 

Aquí mis agüelos indios:

Yarabayas, copoatas y puquinas,

Hicieron rondas y chozas

Junto a acequias cantarinas.

 

(Aire de cante jondo)

Aquí mis abuelos moros:

Andaluces y extremeños,

Pasaron sus primeras noches ¡ay!

En el suelo arequipeño.

 

(Aire de yaraví arequipeño)

Aquí he levanta´u mi nido,

Alondra mía. Alto, muy alto, en el cielo,

Deslumbrado por tus vuelos,

Quiero beber de tu pico

Tus ansias y tus desvelos.

Quiero beber de tu pico, ¡alondritay!

Tus ansias y tus desvelos.

 

Como algún día me iré

Seguiré en mi loco empeño:

Enseñando a que otros te amen, ¡alondritay!

Hasta hacerse arequipeños.

Hasta hacerse arequipeños, ¡alondritay!

Tus amantes y tus dueños.

 

He de inculcar en los pechos

De los hijos de puneños,

De moqueguanos, cuzqueños,

Que hoy viven bajo tu cielo,

El que lleguen a adorarte

Mi Arequipa, Chola Hermosa,

Como te venero yo, ¡alondritay!

Por sobre todas las cosas.

Por sobre todas las cosas, ¡alondritay!

Mi Arequipa, Chola Hermosa.

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