Sin pena ni gloria

Picotazos El Búho

Si el gobierno de Ollanta Humala se caracterizó por la falta de liderazgo y personalidad por parte del expresidente, su representante en Arequipa (anacronismo de la época de los caudillos), Miguel Guzmán, acaba de dejar el cargo sin pena ni gloria, para darle el lugar al personero de PPK, Enrique Mantegazza.

Llamados Prefectos otra vez, estos personajes pareciera solo tienen la función de dar trabajo a los gobernadores distritales, entre la gente del partido del gobierno de turno. Ellos mismos, reclaman el cargo solo como compensación partidaria, pues la función que ejercen es, francamente, protocolar.

Sin recursos ni competencias, los Prefectos y sus partidarizados subalternos son solo una carga económica para el país, y una prolongación de la concepción mercantilista con que se ejerce el poder; por lo que lo mejor para «modernizar el país» sería desaparecer a estos personajes cuya medianía parece un requisito para el cargo. O sino que alguien nos responda para que sirve el vetusto teléfono rojo que conservan como reliquia en el también antiguo local de la calle San Francisco.

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