Consagración al Corazón de Jesús

Picotazos El Búho

 

Según informa la agencia Infocatólica, en la clausura de la Puerta Santa de Arequipa, la Gobernadora Regional, Yamila Osorio, «sorprendió a los 10,000 católicos arequipeños que se encontraban en la celebración en la Plaza de Armas de la ciudad, consagrando solemnemente su gestión y la Región de Arequipa al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María».
Asimismo señala que el arzobispo Javier del Río Alba, muy satisfecho, destacó que la gobernadora se hay comprometido «desde el Gobierno Regional, ante Dios, a trabajar en la defensa y promoción de la vida y la familia, que son el principal patrimonio de Arequipa. Nuestro principal patrimonio no son las minas. Son los niños, son la familia, son nuestras familias. Por eso, como buenos católicos, hemos de promoverlas, defenderlas y custodiarlas», habría dicho.

De otro lado la agencia Sodálite AciPrensa ha informado que, en ceremonia privada, el presidente Kuczynski habría consagrado al Perú, al Corazón de Jesús.

De ser ciertas estas informaciones, ambas autoridades estarían cometiendo una grave falta contra la Constitución Política del Perú que establece que el Estado Peruano es laico y que existe libertad de credo. Además, algún abogado tendría que revisar las implicancias legales de arrogarse una representación de conciencia que su mandato no les otorga; y por último, un psicólogo tendría que examinar su estado mental para saber si sufren algún tipo de trastorno o el miedo a la Iglesia Católica y su supuesto poder se ha apoderado de ellos, al punto de incumplir sus funciones y ceder a las típicas presiones de la jerarquía eclesiástica que les hace creer que aún puede aportarles votos.

Quizás las autoridades aludidas y los religiosos han preferido olvidar que, en mayo de 1923, Leguía intentó consagrar al Perú al Sagrado Corazón de Jesús para lograr el apoyo de la Iglesia en sus afanes reeleccionistas. Los estudiantes de San Marcos protestaron enérgicamente y en acalorada sesión eligieron al joven Haya de la Torre, quien acababa de fundar el APRA, para encabezar la lucha. El 23 de mayo, una multitud calculada en 5 mil personas, entre estudiantes y obreros, salió por las calles de Lima mostrando su indignación. Las tropas fueron incapaces de reducir a los manifestantes. Un estudiante y un obrero murieron víctimas de la represión. Al día siguiente, en jugada maestra, un grupo de manifestantes encabezados por Haya logró robarse de la morgue los cadáveres y los llevaron a San Marcos. El funeral fue multitudinario, casi 30 mil personas, y Haya el principal orador. Ese mismo día el Arzobispo anunciaba la suspensión de la consagración.

Es probable que hoy ningún aprista ni estudiante llegue a tomar las calles para impedir la manipulación eclesiástica, pero estén seguros que los políticos no sumarán un solo voto con este sometimiento.

 

 

 

 

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