Los últimos días de Venus

La encontraron desmembrada como una Venus de Milo. Nunca un verano había llovido tanto ni el amor obsesivo había parecido tan mortal. La muerte de la joven Frida Acosta, conmocionó a toda la ciudad. Las lluvias no cesan, los casos de feminicidio tampoco. Tal vez los últimos días de una joven conocida como Venus nos dejen algo por aprender.

La Revista

En la fotografía, ella sostiene una carreta. Se la ve contenta, joven, sabe que tiene mucho tiempo por  delante. Lo presiente.  Estudia en la universidad y aprende inglés en un centro de idiomas. Tiene que dejar  de ser Venus. Lo sabe. Pero hay algo en su expresión ambigua, tímida ante el lente, que dice todo lo contrario. Ella no lo sabe, pero no vivirá mucho. Frida Jimena Acosta Adriano murió a los 24 años.

Las lluvias ya habían alterado la ciudad. Arequipa se había transformado en un barco inmenso y agrietado,  donde el agua discurría por todas las calles y las personas andaban con paraguas o sorteaban el chaparrón, ocultándose bajo los pórticos. Las plazas y los parques estaban desiertos pero si uno se fijaba bien, podía  distinguir a decenas de personas pegadas a las paredes de los alrededores como cucarachas. Todos le temían a la lluvia como le temen a una pesadilla a mitad de la noche. No faltaba alguno que corriera, como  si el apresuramiento lo hiciera inmune al agua. Estos disparos intempestivos que hicieron de este verano,  una mezcla de locura y desconcierto, la cantidad de agua que caía –decían- no se había…

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