Los últimos días de Venus

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La encontraron desmembrada como una Venus de Milo. Nunca un verano había llovido tanto ni el amor obsesivo había parecido tan mortal. La muerte de la joven Frida Acosta, conmocionó a toda la ciudad. Tal vez los últimos días de una joven conocida como Venus nos dejen algo por aprender.

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En la fotografía, ella sostiene una carreta. Se la ve contenta, joven, sabe que tiene mucho tiempo por delante. Lo presiente. Estudia en la universidad y aprende inglés en un centro de idiomas. Tiene que dejar de ser Venus. Lo sabe. Pero hay algo en su expresión ambigua, tímida ante el lente, que dice todo lo contrario. Ella no lo sabe, pero no vivirá mucho. Frida Jimena Acosta Adriano murió a los 24 años.

Las lluvias ya habían alterado la ciudad. Arequipa se había transformado en un barco inmenso y agrietado, donde el agua discurría por todas las calles y las personas andaban con paraguas o sorteaban el chaparrón, ocultándose bajo los pórticos. Las plazas y los parques estaban desiertos pero si uno se fijaba bien, podía distinguir a decenas de personas pegadas a las paredes de los alrededores como cucarachas. Todos le temían a la lluvia como le temen a una pesadilla a mitad de la noche. No faltaba alguno que corriera, como si el apresuramiento lo hiciera inmune al agua. Estos disparos intempestivos que hicieron de este verano, una mezcla de locura y desconcierto, la cantidad de agua que caía –decían- no se había visto en varios años. Constante, duradera, frenética. La lluvia continuaba pero el último día de enero, pasaría a segundo lugar, cuando la mañana del 31, era martes, las piernas de una mujer se encontraron, abandonadas por las aguas, en la torrentera de Los Incas.

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Nadie sabía entonces que las piernas eran de Frida Acosta. Mucho menos, que las piernas eran de Venus y que antes, Venus, había sido Sayuri. Una chica de Huánuco que asistía con frecuencia a locales nocturnos. Todavía no se sabía nada. Sólo que se encontraron unas piernas en la torrentera cerca de un conocido centro comercial. Eso era todo. Los que avisaron a la policía pensaron, en un primer momento, que la fuerza del agua de la torrentera había arrastrado a una persona partiéndole las piernas. La Fiscalía y la Policía, luego de acordonar la zona y realizar las primeras pesquisas, desmintieron esta teoría. El agua no había arrastrado a nadie. Se trataba de un crimen seguido de un descuartizamiento. Alguien, no se sabía quién, había mutilado el futuro de Frida.

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El hombre

La noche no había llegado todavía, eran las 5 de la tarde, cuando él se arrodilló al costado de la cama donde la había visto dormir durante años. Cogió una pistola y se disparó en la cabeza. Edison Zavala Prudencio había enloquecido totalmente. Había matado. Había descuartizado. Había arrojado las partes del cuerpo de la mujer que amaba por la ciudad. Había mentido y ahora, cuando sentía todo el peso de la locura, se emborrachó con sus amigos y, en un momento en que todos dormían en la sala de su departamento, se dirigió a su habitación, a la habitación que había compartido con Venus, y se disparó.

No murió en el acto. Sus amigos llamaron a la ambulancia que lo llevaría al hospital Goyeneche donde pocas horas después dejaría de existir. Nadie había tomado en cuenta lo que había dicho durante la borrachera en su departamento de Mirador Avenida Salaverry en Miraflores. Sólo cuando la escena había tenido lugar, uno de sus amigos dijo a la policía que le había preguntado por Frida Jimena y que él respondió que la había matado. “Estábamos borrachos y pensamos que no hablaba en serio”, comentaría el testigo.

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El ex soldado, que trabajaba como taxista y vigilante, dejó una nota. “Te amo Jimenita, sólo les pido a todos que me perdonen, ya no puedo con esto, ya no puedo resistir… Un último favor, sólo créanme y no avisen a mis hijos”. Edison Zavala tenía dos hijos de una relación anterior que viven en Ancash, su tierra natal.

Tarde o temprano todo saldría a la luz. La familia de Frida Acosta había viajado desde Huánuco porque Edison Zavala les había dicho que su novia había desaparecido. Que ya no había vuelto a casa desde los últimos días de enero. Habían vivido juntos durante cinco años y, al parecer, la ayudaba económicamente. Según fuentes policiales, a ella la habían detenido hasta dos veces en un local nocturno de la Variante de Uchumayo. Él, más de 20 años mayor, quería que Venus deje de ser Venus y que por esto, y por los celos de compartirla, la habría matado. Sin embargo, los agentes que llevan el caso aún no han identificado el lugar del crimen ni las herramientas que utilizó. Sólo encontraron rastros de sangre en la maletera de su auto.

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La mujer

Días después encontraron el torso y la cabeza de Frida Acosta. Aún faltan sus manos. Se conoció su identidad gracias a una amiga de la víctima –que ha preferido mantenerse en el anonimato-  por el tatuaje que llevaba en la espalda donde, sobre un dibujo, aparecía la letra Z.

Tras el suicidio del ex soldado y la llegada de su familia de Huánuco, la madre de Frida, Pascuala Adriano, contó a la policía que llegó a Arequipa porque Edison Zavala le había comunicado sobre la desaparición de Jimena. “No sospechaba entonces lo que realmente había ocurrido. La última vez que hablamos, el 29 de enero, ella me dijo que se quería separar de él porque era muy celoso”.

 

 

Por este tatuaje particular, Frida Jimena pudo ser identificada. De no ser porque una amiga lo reconoció podía haber seguido en el registro de desaparecidos.

 

La última vez que la vieron con vida, Frida Jimena Acosta celebraba una parrillada en el departamento de Mirador Alameda Salaverry. Según testigos, fue el domingo 29 de enero. El 31 aparecieron sus piernas en la torrentera y pocos días después, el torso, con parte de las piernas y los brazos, en el cauce del río Chili, en el distrito de Hunter. El 4 de febrero se encontró la cabeza a 600 metros de donde se hallaron las piernas, en la torrentera de Los Incas. Fue gracias al primo de Frida, Roel Adriano, que se empecinó en buscar las partes del cuerpo de su prima para darle cristiana sepultura. Lo que ocurrió realmente durante los últimos días de Venus, bajó un verano que sangraba lluvia, no se sabrá jamás.

En esta torrentera, una vez que el agua escurrió, encontraron los restos desm,embrados de Frida: las piernas y la cabeza.

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2 respuestas a “Los últimos días de Venus”

  1. Avatar El toto dice:

    El narrador lo sufre…

  2. Avatar Adhuva dice:

    Con qué derecho tienen que afirmar que ella frecuentaba locales nocturnos, fue detenida, le decían Venus, no tienen ningún derecho de afirmar eso con nombres y apellidos, manchando la honra de mi hermana. Tal vez si fue todo eso. A mi no me consta, pero no tienen por qué publicar esos detalles. Ni.siquiera se imaginan qué pasó en realidad. Ni la Policía ni ustedes la prensa se acercan a la verdad.

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