Toque el corazón en caso de emergencia

Neurona Dignidad Andrea Quevedo Vibert

Esta semana se llevará a cabo en nuestra ciudad, la Segunda Colecta Pública Municipal por los Bomberos de Arequipa. Los fondos recaudados servirán para cubrir necesidades prioritarias de las diez compañías de bomberos de la Región.  El objetivo en esta ocasión es reparar unidades médicas y autobombas para responder de forma más efectiva a cualquier emergencia de la población.

Las colectas no se realizan para beneficiar a los bomberos en particular, sino para contribuir con el trabajo voluntario que ellos realizan, en un acto de solidaridad único. Uno de los aspectos desconocidos también por el grueso de la población, es la rutina de cualquier compañía de bomberos en nuestro país y en especial en nuestra localidad.

Las compañías son cuarteles disponibles las veinticuatro horas, los trescientos sesenta y cinco días del año. Dentro de ellos se realizan diversas actividades. Guardias diurnas y nocturnas, mantenimiento y limpieza del local, manutención de uniformes, instrumentos y unidades vehiculares. Constantemente se ejecutan jornadas de capacitación entre los miembros de cada compañía, prácticas, reuniones de coordinación, labores y jornadas que los miembros activos deben cumplir como si fuera un trabajo más, con agenda estricta y disciplinada, además de las visitas guiadas para colegios. En los locales de bomberos hay gente todo el día, en diversos horarios y organizados de manera que siempre, al menos una de las compañías en el caso de Arequipa, tenga personal activo para atender cualquier emergencia en todo punto de la ciudad e incluso fuera de ella. Esto significa que, dentro de las compañías, hay necesidades domésticas en las que nadie se fija y para las que hay poco o nulo presupuesto. Los bomberos deben alimentarse durante sus guardias, dormir, asearse, usar todo tipo de utensilios que un lugar con las mínimas condiciones de estadía para un ser humano necesita. En muchos casos, estos requerimientos han salido y siguen saliendo del propio bolsillo de los bomberos; hasta el momento en que apelando a la solidaridad de otros ciudadanos, se cuenten con donaciones. Desde el artículo más pequeño y cotidiano, hasta el repuesto más caro para una unidad contra incendios, pasando por uniformes e instrumentos adecuados que los protejan y asistan. La compañía es el segundo hogar de todo bombero.

Todo lo que una compañía de bomberos precisa está destinado a contribuir con su trabajo voluntario, que en líneas generales busca combatir, controlar y extinguir incendios, rescatar personas expuestas al peligro por incendios, siniestros o accidentes. Los primeros en llegar a una emergencia, en la medida de sus posibilidades, siempre son los bomberos. Lo sabemos bien.

¿Alguien más en una sociedad como la nuestra tendría la disposición para dejar su familia, su trabajo, sus obligaciones y exponer su propia vida para salvaguardar la de otros seres humanos completamente desconocidos y sin recibir nada a cambio? ¿Y no una sino todas las veces que se le solicite? Pocos. Los que sí están dispuestos son los bomberos.

No olvidemos estos detalles. No es posible que sigan existiendo turbas de inconscientes que no ayudan en nada a las recomendaciones de seguridad y colaboración cuando se escucha una sirena o un tropel de agitadores de brazos cruzados que ante un siniestro lo primero que hacen es reclamar a los bomberos por haber llegado tarde. Cada bombero voluntario tiene una familia por la cual velar. Trabajos, estudios y proyectos personales que llevan a la par o incluso en segundo plano con respecto a su vocación de servicio como bomberos.

Nunca se sabe cuándo se va a necesitar una mano amiga ni cuándo esa mano amiga pueda salvar la vida de un ser querido o la propia vida.  Más allá de esta justificación egoísta, no podemos olvidar que uno de los pilares del desarrollo de una sociedad es la solidaridad. Los bomberos viven con ésta a flor de piel, a los demás miembros de la comunidad, se nos pide mucho menos. Tengamos en cuenta que contribuir con su labor es colaborar con todos. Que ayudar a los demás es ayudarnos a nosotros mismos. Que el beneficio no es sólo el inmediato. Que ayudar es una palabra sencilla que no debería quedarnos grande si la leyéramos con el corazón.

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